Tras la reapertura del cruce fronterizo de Rafah este fin de semana, los palestinos que pudieron volver a Gaza denunciaron que los militares israelíes abusaron de ellos, sometiéndolos a "torturas psicológicas" mediante interrogatorios individuales durante y después del trámite aduanero. Explicaron que fueron secuestrados por grupos militares pro israelíes después de cruzar el paso para ser llevados a controles clandestinos kilómetros adentro. La conducción de Hamas condenó a Israel por los abusos y pidieron a los mediadores que "tomen medidas para detener estas prácticas fascistas".
Después de dos años de conflicto y con la intervención diplomática del presidente estadounidense Donald Trump, las autoridades gazatíes e israelíes firmaron un alto al fuego en octubre de 2025. El acuerdo era iniciar una desmilitarización de ambas partes, con entrega de rehenes y de cuerpos capturados de uno y otro bando pero de forma pacífica. Sin embargo miles de palestinos denunciaron la continuidad de las hostilidades de las tropas de ocupación de Israel en el territorio, con bombardeos prácticamente diarios y ataques directos de militares israelíes en la zona, quienes también persiguen y detienen a ciudadanos palestinos. La semana pasada autoridades palestinas e israelíes, con Egipto incluido, acordaron la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, que conecta Egipto con el sur de la Franja, medida que se ratificó el fin de semana pasado.
Rotana al-Raqab, una mujer palestina que logró reencontrarse con su familia en el sur de Gaza en las primeras horas de este martes, contó que ella y otras 11 personas que ingresaron a través del cruce de Rafah con Egipto fueron secuestradas por grupos armados respaldados por Israel después de salir del cruce fronterizo. "Los milicianos nos llevaron a un puesto de control militar israelí, medio kilómetro dentro de Rafah", según indicó a medios locales. Raqab contó además ella, su madre y otra mujer "fueron separadas del resto del grupo", que incluía nueve mujeres y tres niños en total.
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"Nos tuvieron cuatro horas bajo custodia, desde el atardecer hasta las 11 de la noche", indicó Raqab. También contó que estuvieron con los ojos vendados y esposadas "durante horas", a la par que fueron sometidas a interrogatorio por las tropas israelíes. Respecto a eso, Raqab explicó que les preguntaron sobre cuestiones que "no sabía nada" y con las que "no tenía ninguna conexión". "Nos maltrataron todo el tiempo", afirmó y calificó a los interrogatorios como "tortura psicológica" para disuadirlos de volver a la Franja.
También contó que un soldado amenazó con detenerla y llevarse a sus hijos, que ya estaban en Gaza, mientras que otro la instó a llevarse a sus hijos y abandonar la Franja definitivamente. "Quieren privarnos de nuestros hijos. No quieren que regresemos a Gaza", dijo.
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Raqab fue parte del primer grupo que regresó a Gaza a través del cruce de Rafah en casi dos años, después de que la ciudad fuera ocupada por las fuerzas israelíes y el cruce fronterizo fuera completamente destruido en mayo de 2024. El cruce fue abierto bajo estrictas restricciones israelíes, tanto en el control de las identidades de cada palestino como sobre el número de personas autorizadas a entrar y salir del territorio. Medios locales confirmaron que de las 42 personas que tenían previsto regresar el lunes, 30 fueron rechazadas.
En cuanto a las salidas, el acuerdo inicial era de 150 salidas por día. Los israelíes sólo permitieron salir a cinco pacientes, acompañados por 15 personas, para recibir tratamiento médico fuera de la Franja. El portavoz de la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina, Raed al-Nams, dijo que el martes se habían preparado los arreglos de viaje "para 45 pacientes y 90 acompañantes".
