El alfajor de maicena es un clásico argentino que combina ese bocado quebradizo y con el inigualable dulce de leche. Si creías que hacerlos en casa era complicado, estás equivocado. Esta receta de Paulina Cocina te va a demostrar que podés replicar el sabor de la infancia con ingredientes simples y en simples pasos.
Los ingredientes para la masa perfecta
Vas a necesitar 150 gramos de maicena. Este es el alma del alfajor, así que asegurate de que sea de buena calidad. También, 100 gramos de harina 0000, que le da estructura sin quitarle liviandad. Sumale 80 gramos de azúcar para el punto justo de dulzor.
La grasa es fundamental: 100 gramos de manteca. Debe estar a temperatura ambiente, blanda pero no derretida. Esto es esencial para lograr una crema homogénea. Además, usá 2 yemas de huevo y una cucharadita de polvo para hornear.
Para el aroma, unas gotas de esencia de vainilla. Y para el armado final, dulce de leche repostero (es más espeso) y coco rallado para el rebozado clásico. Si no te gusta el coco, podés saltear este paso sin problema.
El paso a paso
Empezá batiendo la manteca blanda con el azúcar y la esencia de vanilla. Podés usar batidora eléctrica o hacerlo a mano con un tenedor. El objetivo es lograr una pomada pálida y cremosa donde el azúcar se haya integrado por completo.
Agregá las dos yemas de huevo, una a la vez, batiendo bien después de cada incorporación. Esto une todo y le da color a la masa. Ahora viene el turno de los secos. Te conviene tamizar juntos la harina, la maicena y el polvo para hornear.
Incorporate los secos a la crema húmeda con movimientos envolventes. Primero mezclá con una espátula en el bol y después pasá la masa a la mesada. Amasá suavemente solo hasta que quede homogénea. No la trabajes en exceso; se pondría dura.
La técnica infalible para estirar sin quebrar
Esta masa es delicada. Para estirarla sin que se te rompa, usá la "técnica del papel film". Estirá un buen trozo de film sobre la mesada. Poné el bollo de masa arriba y cubrilo con otro trozo de film.
Aplastá con las manos y luego estirá con palote, siempre entre las dos capas de plástico. Así la masa no se pega ni se rompe. Estirala hasta un grosor de medio centímetro, más o menos. Retirá el film de arriba con cuidado.
Usá un cortante redondo (o un vaso de boca chica) para formar las tapitas. Colocalas en una placa para horno, apenas enmantecada o con papel manteca. La masa sobrante la podés volver a unir, estirar y cortar. No se desperdicia nada.
Horneado, armado y el secreto final
Antes de hornear, meté la placa con las tapitas en la heladera por 10 minutos. Este "shock de frío" ayuda a que mantengan su forma. Mientras, precalentá el horno a 180 grados (moderado).
Hornealas por unos 8 a 10 minutos. Prestá atención al dorado, no te excedas de tiempo. Deben quedar apenas doradas en los bordes, pero blancas en el centro. Si las pasás de cocción, quedan secas. Sacalas y dejalas enfriar por completo.
Para el armado poné una cucharadita generosa de dulce de leche repostero en el centro de una tapita. Cubrí con otra tapita y presioná levemente. Pasá el borde por un plato con coco rallado y listo, ya tenés tu alfajor.
