El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha cobrado la vida de 2.325 personas, según datos del Gobierno publicados el domingo, superando así el número de víctimas del brote de 2018-2020 y convirtiéndose en el más mortífero de la historia del país.
El Instituto de Salud Pública del Congo indicó en su más reciente informe que los casos confirmados habían ascendido a 4.945, incluidos 101 nuevos detectados en las últimas 24 horas.
El brote, el decimoséptimo del Congo, ya era el mayor de la historia del país en cuanto a número de casos, un hito alcanzado a finales de julio. Los últimos datos del Gobierno muestran que el número total de fallecidos ha superado las 2.299 muertes registradas en el brote de 2018-2020, que hasta ahora era el peor registrado en el país.
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Según las cifras, ahora hay 4.945 casos confirmados.
Tres meses después de su anuncio oficial, este brote solo queda superado por el de ébola de África Occidental de 2014-2016, en el que se registraron 28.616 casos y 11.310 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según la Organización Mundial de la Salud.
Se tardó casi cinco meses desde la declaración de aquel brote en alcanzar las 1.000 muertes, mientras que el brote actual del Congo ha alcanzado las 2.000 muertes en menos de tres meses.
El brote actual está causado por la cepa Bundibugyo del ébola, para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. El brote ha cobrado impulso desde que se declaró el 15 de mayo, ya que la precaria infraestructura sanitaria, la resistencia de la comunidad y la inestabilidad dificultan los esfuerzos para identificar los casos y responder a ellos.
La proporción de personas que fallecen a causa del brote tras una infección confirmada, conocida como tasa de letalidad, ha aumentado de alrededor del 20% a principios de junio al 46%, según datos del Gobierno, lo que significa que casi uno de cada dos casos confirmados resulta ahora mortal.
Los expertos afirman que esta tendencia no indica que el virus se haya vuelto más letal. Por el contrario, apunta a deficiencias persistentes en la vigilancia, la detección de casos y el acceso a la atención sanitaria.
"Normalmente, a medida que avanza un brote, la tasa de letalidad debería descender a medida que mejora el rastreo de contactos y los pacientes son identificados y tratados antes", dijo Thomas Parisch, especialista en salud pública recientemente destinado a la República Democrática del Congo con Médicos Sin Fronteras.
"En cambio, seguimos observando muchos casos detectados muy tarde, cuando las posibilidades de éxito del tratamiento son menores, y muchos de ellos solo se identifican después de que hayan fallecido en la comunidad".
Se está evaluando un pequeño número de vacunas y terapias experimentales, mientras que las autoridades sanitarias mundiales valoran si los tratamientos existentes contra el ébola podrían ofrecer protección. Hasta ahora, las pruebas se limitan a estudios en animales.
El brote se extendió anteriormente a la vecina Uganda, pero las autoridades de ese país lograron limitar el número de fallecidos a dos y el de casos confirmados a 20 antes de declarar el fin del brote en ese país el mes pasado.
El ébola se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de personas infectadas, vivas o fallecidas. Puede provocar fiebre, vómitos, diarrea y, en casos graves, hemorragias internas y externas.
Con información de Reuters
