El Gobierno nacional avanzó con la definición de un nuevo esquema de subsidios a la energía eléctrica para los meses de mayor demanda, en el marco del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La medida quedó formalizada mediante la Resolución 13/2026, publicada en el Boletín Oficial, y reglamenta aspectos clave del sistema creado por el Decreto 943/2025.
El nuevo régimen deja sin efecto la segmentación por niveles N1, N2 y N3 vigente desde 2022 y establece consumos subsidiados diferenciados según las zonas climáticas. Para ello, toma como referencia la norma IRAM 11603, que divide al país en regiones “muy cálidas”, “cálidas” y otras de menor demanda térmica. Aunque su aplicación integral fue postergada hasta febrero, el esquema ya fija los criterios para otorgar los beneficios durante los meses de verano, es decir diciembre, enero y febrero.
El subsidio energético en La Rioja
En ese contexto, la provincia de La Rioja quedó incluida dentro del nuevo mapa nacional de subsidios con una segmentación particular. La Capital riojana fue declarada “zona muy cálida”, lo que permitirá a los hogares acceder a un consumo eléctrico subsidiado de hasta 550 kWh mensuales durante el verano, reconociendo las altas temperaturas que se registran en esa área y el uso intensivo de climatización.
En el resto de los departamentos de la provincia, clasificados como “zona cálida”, el tope de consumo subsidiado se fijó en 370 kWh mensuales. Sin embargo, la resolución contempla una excepción para el oeste provincial: en Vinchina, General Lamadrid y General Felipe Varela, el límite del consumo con subsidio se mantendrá en 300 kWh mensuales, en línea con el esquema general.
A nivel nacional, las zonas consideradas “muy cálidas” ubicadas principalmente en provincias como Formosa, Salta, Chaco, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba, Catamarca y La Rioja pasarán de un bloque subsidiado de 300 a 550 kWh. En las zonas “cálidas” el tope será de 370 kWh, mientras que en el resto del país se mantiene el límite de 300 kWh mensuales.
De acuerdo con lo dispuesto en la normativa, el nuevo esquema se inscribe en una estrategia de política pública orientada a reducir las desigualdades territoriales en el acceso a los subsidios energéticos.
El régimen parte del reconocimiento de que, en regiones expuestas a temperaturas extremas, una parte significativa del consumo eléctrico no responde a decisiones discrecionales sino a necesidades básicas e ineludibles. En ese sentido, la política busca contemplar consumos asociados a la refrigeración, la climatización y la provisión de agua como servicios esenciales, incorporando criterios climáticos al diseño del sistema tarifario y promoviendo un esquema más justo y equitativo a nivel federal.
