Domingo 6 de Septiembre del 2026 Dom 6 Sep
Cotizaciones
Dólar Oficial $1530
Dólar Tarjeta $1989
Dólar Blue $1540
Dólar CCL $1583.2
Euro $1688.03
Riesgo País 490
EN VIVO

Talampaya de noche: cómo es la experiencia de caminar bajo la luna por el desierto rojo

El Parque Nacional riojano ofrece cinco noches al mes una excursión por el Cañón del Arcoíris, entre formaciones de hasta 150 metros, petroglifos y un cielo sin contaminación lumínica.

06 de septiembre, 2026 | 09.00

A 215 mil hectáreas de desierto rojo, el Parque Nacional Talampaya fue declarado parque provincial en 1975, nacional en 1997 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, junto con el vecino Ischigualasto: los dos sitios resguardan, en conjunto, el registro completo de la era Triásica, algo que no ocurre en ningún otro lugar del planeta, lo que lo convierte en el destino más visitado de La Rioja, con 75.524 ingresos en 2024.

Pero hay una forma de recorrerlo que solo está disponible cinco noches al mes: la del plenilunio, las dos anteriores y las dos posteriores. La excursión nocturna dura unas dos horas, (con un tramo inicial en vehículo, y luego alrededor de una hora y media de caminata) e ingresa al Cañón del Arcoíris, donde los sedimentos se ordenan en franjas de colores distintos. El recorrido se hace con las luces apagadas: en noche de luna llena la intensidad alcanza para caminar sin linterna. El guía trabaja sobre geología y sobre la toponimia del lugar, y desanda el camino que usaron los pueblos originarios, cuyas ocupaciones en la zona datan de hace al menos 2.500 años.

La oscuridad completa y la ausencia de contaminación lumínica en cientos de kilómetros convierten al cielo en parte del recorrido. Es el mismo cañón que de día muestra paredones de 150 metros y arte rupestre en aleros y paredones, pero de noche el silencio y la falta de referencias visuales alteran por completo la percepción de la escala.

El parque está en el departamento General Felipe Varela, atravesado por la Ruta Nacional 76, a 60 kilómetros de Villa Unión, unos 220 de la capital riojana y 286 de la ciudad de San Juan. Protege una muestra de la ecorregión Monte de Sierras y Bolsones, además de yacimientos arqueológicos y paleontológicos y los estratos más antiguos del período Triásico.

A diferencia de otros parques nacionales argentinos, no se puede recorrer en vehículo particular: el acceso a los circuitos es únicamente en vehículos del parque o con excursiones autorizadas, una restricción destinada a proteger el patrimonio geológico y arqueológico. La entrada se abona solo en efectivo; las excursiones aceptan tarjeta.

El recorrido más elegido es el Circuito Clásico, por el lecho del río Talampaya entre farallones de 150 metros. Dura unas dos horas y media, se hace en combi con paradas y caminatas cortas, y visita los petroglifos, el Jardín Botánico, la Catedral Gótica y El Monje, además de la Chimenea del Eco. Hay una segunda área de servicios en el kilómetro 45 de la Ruta 76, desde donde parten las excursiones a Ciudad Perdida y al Cañón Arco Iris. Una tercera opción, Naturaleza y Cultura, dura una hora y es la única incluida en el precio de la entrada, con salidas a las 9:15 y las 16:30.

Quien llega sin excursión contratada dispone igualmente, sin cargo, de estacionamiento, sanitarios y senderos autoguiados. Dentro del parque funcionan un camping arancelado y una proveeduría; la oferta de alojamiento y gastronomía se concentra en Villa Unión. La combinación más habitual es visitar Talampaya e Ischigualasto en días consecutivos: están a 75 kilómetros uno del otro y son complementarios, porque el parque sanjuanino aporta los fósiles de los primeros dinosaurios y Talampaya la escala monumental del cañón y los petroglifos.

Las más vistas