Que La Rioja esté seleccionada, a través de Sanagasta, para competir en la edición 2026 del programa Bes Tourismo Villages de ONU Turismo no es casualidad: es una mezcla de una belleza natural junto a una política planificada que pone en valor el potencial turístico del departamento como un pilar clave de la economía provincial. Y esto fue plasmado en el acto de reconocimiento oficial al departamento, este miércoles en Sanagasta.
Para el Gobierno de La Rioja, la selección funciona como una vidriera internacional para una localidad que hasta ahora tenía escaso reconocimiento fuera de la provincia. "Ya se habla en el mundo de los ocho pueblos seleccionados en Argentina", sostuvo Gustavo Luna, ministro de Turismo y Cultura provincial, en comunicación con El Destape. Según detalló, desde el anuncio comenzaron a llegar consultas sobre la ubicación exacta del pueblo, su distancia con la capital riojana y la conectividad con el aeropuerto.
El funcionario planteó que la candidatura excede a una acción de promoción y que instala al destino dentro de las prioridades del gabinete. "No solo lo ponemos a consideración de ustedes y de las agencias que comienzan a elegirnos, sino en la agenda de las cosas importantes de nuestro gobierno", afirmó.
En este sentido, Luna vinculó el crecimiento de Sanagasta con una política provincial más amplia de obra pública turística, iniciada en la pospandemia. Entre los desarrollos mencionó el dique del Paseo de los Sauces, la Ruta del Vino y el parque local, además de mejoras en señalética de sitios y rutas y acompañamiento a pequeños establecimientos hoteleros y gastronómicos. El objetivo declarado, según el ministro, es que las dos gestiones del gobernador Ricardo Quintela dejen consolidada a La Rioja como un destino turístico de jerarquía.
Entre los programas en marcha, el funcionario mencionó "Movete por La Rioja", una iniciativa de promoción del turismo interno que comparó con el PreViaje nacional, un plan de rescate patrimonial destinado a poner en valor espacios vinculados a figuras históricas y referentes culturales riojanos, el Plan Federal de Turismo y Culturas y capacitaciones para promotores turísticos.
Cabe destacar que el balance provincial convive con un diagnóstico nacional que el propio ministro planteó sin rodeos ante la prensa. "Este es un contexto de máxima dificultad", afirmó, y explicó que el impacto es más agudo en "el norte argentino que se nutre de trabajadores y trabajadoras, público y privado, y la caída del poder adquisitivo de los trabajadores argentinos es estrepitosa".
La estrategia que planteó frente a ese escenario es de resistencia y planificación. "Pensamos, como riojanos, mantener la guardia alta, planificando, trabajando para que, cuando esto suceda, convertir a la provincia de La Rioja en un destino de jerarquía", señaló, en referencia a una eventual recuperación del consumo. Y agregó que confía en que los destinos emergentes se conviertan en generadores de empleo de calidad cuando los vientos vuelvan a soplar a favor.
Qué visitar en Sanagasta
A veinte minutos de la capital, sobre la Ruta 75, el Parque Temático Cueva de las Brujas recrea la mística de la Salamanca: la cueva donde, según la creencia popular del noroeste, las brujas se reunían a celebrar sus aquelarres. Está a 1.600 metros de altura, se inauguró en 2016 y combina geología, patrimonio natural y mitología. El recorrido es guiado, dura alrededor de media hora y puede hacerse tanto de día como de noche para los más temerosos.
La visita empieza atravesando un círculo de sal, donde el visitante limpia sus energías y pide permiso para entrar. Después el sendero avanza entre esculturas de los personajes del mito. Además de las brujas aparece el Mikilo, el duende más popular de la mitología riojana, al que llaman el rey de la siesta. Se lo describe como un hombrecillo de poncho y sombrero negro que asusta a los chicos que se escapan de sus casas al mediodía.
El origen del Mikilo es diaguita y anterior a la conquista: es una concepción indígena que se conservó en La Rioja sin mezcla de elementos incaicos ni cristianos. Esa continuidad es, en buena medida, lo que el parque busca poner en valor: no una atracción inventada, sino un sistema de creencias que sigue vivo en la tradición oral riojana y que todavía se usa para mandar a los chicos a dormir la siesta.
Sobre la misma ruta se puede entrar al Jurassic Park argentino: el Parque de Dinosaurios. El recorrido completo dura alrededor de una hora, es guiado e incluye un sector con recreaciones a escala de distintas especies que habitaron el territorio argentino y pasaron por La Rioja. Pero el tramo que justifica la visita es otro: el que llega hasta los nidos originales, todavía en el terreno donde fueron encontrados.
El hallazgo fue en 2001, al norte de Villa Sanagasta, cuando los investigadores Mario Hünicken, R. Leguizamón y Adán Tauber dieron con una serie de nidadas y abundantes cáscaras fosilizadas de huevos de titanosaurios, de entre 65 y 95 millones de años. El descubrimiento obligó a reescribir la cronología geológica de la zona: capas que hasta entonces se consideraban del Terciario pasaron a asignarse al Cretácico Superior. Investigadores del CRILAR que estudiaron el sitio lo describieron como el yacimiento de nidificación más significativo de Sudamérica fuera de la Patagonia. Durante el recorrido se exhiben fragmentos de cáscara y geodas formadas dentro de los propios huevos.
Lo que distingue a Sanagasta no es la cantidad de nidos sino la razón por la que están ahí. Según los científicos del CRILAR, los titanosaurios eligieron este valle por su actividad hidrotermal: el calor del subsuelo facilitaba la incubación de los huevos. Es decir, usaban la temperatura de la tierra como incubadora natural. El parque explica el mecanismo con una maqueta a tamaño real que reproduce el terreno con los huevos y los animales en posición de anidar.
Y cuando parece que no tiene más para ofrecer, la Ruta 75 vuele a deleitar con el Paseo de Los Sauces, que funciona a orillas del espejo de agua del dique. La entrada es por El Bosquecillo, una de las salidas más elegidas por los riojanos —tienen 50% de descuento presentando documento— y en un día de semana convive público local con visitantes.
La propuesta es de actividades libres: caminata, trekking, cabalgata, bicicleta, kayak. Hay dos senderos señalizados, el Pucará y uno bautizado Talampayita. Los playones amplios frente al agua permiten quedarse sin hacer nada, que termina siendo lo que muchos eligen. También se organizan excursiones nocturnas bajo la luz de la luna llena.
El servicio de merienda está a cargo de un emprendimiento local, en línea con el modelo que la provincia impulsa para sus destinos rurales: que la prestación turística quede en manos de quienes viven en el lugar.
El veredicto de ONU Turismo se conocerá a fin de año, cuando Sanagasta compita contra unos 260 pueblos de todo el mundo. Pero el reconocimiento internacional, en los hechos, ya empezó a operar antes del resultado: obligó a la provincia a mirar con otros ojos una localidad que tenía a veinte minutos de su capital.
