El político y empresario conservador Nasry Asfura asumió el martes la presidencia de Honduras hasta 2030 con el compromiso de combatir la pobreza, que afecta a seis de cada 10 hondureños, la corrupción, el crimen y reavivar la economía, al tiempo que pidió unidad a los partidos políticos derrotados en las urnas para trabajar en favor del país tras unas elecciones plagadas de acusaciones de fraude.
En la víspera de Navidad, luego de semanas de retrasos, peticiones de recuento y hasta de volver a celebrar los comicios de fines de noviembre, Asfura, de 67 años, fue declarado presidente electo de uno de los dos países más pobres del hemisferio occidental. Las elecciones también dejaron un Congreso fragmentado, donde el gobernante Partido Nacional no logró la mayoría absoluta y requerirá de la oposición para aprobar cambios profundos.
"Tenemos que ponernos a trabajar, trabajar con humildad y con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras", dijo Asfura en una austera ceremonia en el Congreso Nacional.
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"El tiempo empezó a correr, no podemos perderlo, tenemos que resolver problemas a la gente para servir", agregó.
Exalcalde de Tegucigalpa entre 2014 y 2022, Asfura prometió resolver los problemas más acuciantes del país con "trabajo y más trabajo", fomento de las inversiones y nuevos empleos y priorizando una política de austeridad estatal, que inauguró el martes en su toma de posesión al no contar con la presencia de presidentes, solo del cuerpo diplomático acreditado en Honduras.
"Si en los primeros 100 días (Asfura) logra montar y poner a andar la política pública que garantice inversión para empleo, creo que su gobierno puede tener un buen arranque", dijo el analista político Luis León, aunque advirtió que el margen para negociaciones será limitado, luego de que el Partido Liberal y el oficialismo clamaran fraude en los comicios de noviembre, en los que Asfura se impuso por escasos 26,000 votos.
A pesar de que proyecta una imagen modesta y trabajadora, siempre vestido con jeans y camisas arremangadas, la justicia investiga a Asfura, junto a otros exfuncionarios de su administración capitalina, por ser parte de un esquema para "drenar fondos públicos" y lavar dinero. Él se ha defendido asegurando que las acciones en su contra están motivadas por intereses políticos.
"En Honduras todo es apremiante, pero hay dos cosas fundamentales que pueden generar la sensación de que el gobierno está respondiendo o no: la primera es salud pública (...) y el segundo eje es la inversión para generar empleo", explicó León, también gerente de la consultora Civitas Group.
El año pasado, personal del sistema de salud pública entró en una huelga de casi un mes para reclamar por pagos atrasados, desabastecimiento de medicinas e insumos e infraestructura deficiente que obligan a los derechohabientes a esperar largas horas para ser atendidos en el segundo país más poblado de Centroamérica.
El sistema de salubridad pública hondureño presenta deficiencias estructurales profundas que la sitúan entre los más vulnerables de América ante crisis sanitarias, según un informe del año pasado del Banco Mundial, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la revista The Lancet.
PLANO INTERNACIONAL
Xiomara Castro, quien con su triunfo en las presidenciales de 2021 puso fin a más de un siglo de gobiernos de los partidos Nacional y Liberal, deja la presidencia habiendo aumentado la inversión pública y el gasto social. Bajo su administración, la economía creció moderadamente y la pobreza y la desigualdad disminuyeron, aunque ambas se mantienen elevadas.
La tasa de homicidios también cayó a su nivel más bajo en la historia reciente, pero la violencia persiste. Grupos de derechos humanos han criticado a la mandataria izquierdista por mantener un prolongado estado de emergencia en algunas partes del país y por continuar con la política de militarización de su predecesor, el nacionalista Juan Orlando Hernández, quien fue indultado por Donald Trump apenas horas después de los comicios presidenciales.
Asfura, de ascendencia palestina, espera contar con el apoyo de Estados Unidos -su mayor socio comercial y donde viven más de 1.2 millones de hondureños- e Israel para el desarrollo de varios proyectos de desarrollo, por lo que visitó recientemente ambos países. Washington hizo pública días atrás su intención de iniciar negociaciones "lo antes posible" para un acuerdo comercial bilateral con el país centroamericano.
Durante la campaña electoral, Asfura dijo que, de ganar, podría retomar las relaciones diplomáticas con Taiwán, rotas por el gobierno de Castro en 2023. El cambio representaría el mayor revés diplomático en la región para China desde 1990, cuando el gobierno nicaragüense de Violeta Chamorro restableció sus propias relaciones con Taipéi.
Con información de Reuters
