El Gobierno de Formosa mantiene operativa una red estratégica de infraestructura hídrica destinada a proteger a las poblaciones del oeste y asegurar el suministro de agua dulce frente a las crecidas estacionales del río Pilcomayo. Las obras, financiadas íntegramente con recursos provinciales, fueron recorridas y verificadas esta semana por una comitiva provincial.
Ante el avance periódico del caudal, la administración provincial consolidó un esquema preventivo sostenido durante todo el año. La planificación permitió brindar previsibilidad a pobladores y productores, lo que transformaría un fenómeno natural en una oportunidad para el desarrollo local, con acceso asegurado al recurso hídrico y resguardo ante eventuales desbordes.
Durante la recorrida se inspeccionaron obras hídricas y viales en distintos puntos del oeste. En cada parada se tomó contacto con vecinos y reafirmó el acompañamiento del Estado provincial, además de subrayar la presencia permanente en el territorio para atender las demandas de la población.
Una red de defensas y correderas en funcionamiento
El despliegue técnico alcanza dimensiones significativas. Hasta el momento, se ejecutaron más de 200 kilómetros de terraplenes de defensa y otros 200 kilómetros de correderas destinadas a regular el flujo del río y a mitigar el impacto de los sedimentos. En sectores sensibles, como el terraplén sur del Bañado La Estrella, las barreras fueron recrecidas y ensanchadas entre 1,5 y más de 2 metros, con el objetivo de reforzar la seguridad de las familias asentadas en la zona.
La operatoria contempla, además, el mantenimiento del cauce ante el importante arrastre de sedimentos. Para ello, se trabaja en garantizar una circulación adecuada del agua, de modo que llegue purificada de manera natural hasta la Ruta 28, desde donde se distribuye hacia distintas localidades del interior provincial.
Valoración de las comunidades
Las poblaciones beneficiadas expresaron una evaluación positiva de las obras. Norman Torres, presidente de la Comisión de Fomento de Fortín Lugones, destacó la reactivación del Río del Norte como una intervención clave que permitió recuperar un curso de agua que había sido abandonado por la naturaleza y abastecer a comunidades como Posta Cambio Salazar, Santa Rosa, San Martín Dos y Fortín Leyes.
En la misma línea, Carlos Montoya, referente de Campo del Cielo, señaló que los trabajos brindaron tranquilidad a la comunidad. A su vez, Juana González, presidenta de la comunidad originaria de Campo del Cielo, remarcó la importancia de las defensas para proteger a unas 600 personas que residen en el lugar.
Con el sistema del Bañado La Estrella cargado y los canales de distribución activos, Formosa afronta la temporada con la garantía de abastecimiento para consumo humano, lo que ratifica una política de inversión provincial orientada a la seguridad hídrica y a la protección de las comunidades frente a las contingencias climáticas.
