Las negociaciones separadas de EEUU con Canadá y México ponen a prueba el TMEC

22 de julio, 2026 | 16.04

Las vías de negociación separadas de Estados Unidos con Canadá y México están poniendo a prueba una zona de libre comercio trilateral que ha definido la economía de América del Norte durante 32 años, y Washington podría llegar a imponer a Ottawa concesiones que el país latinoamericano acepte en sus negociaciones, ‌que se encuentran en una fase más avanzada.

La decisión del presidente ‌estadounidense, Donald Trump, de no prorrogar el tratado entre las tres naciones (TMEC ) por otros 16 años a partir del 1 de julio mantiene el acuerdo comercial en vigor, pero exige revisiones anuales hasta que todas las partes acuerden su renovación o hasta que expire en 2036.

Trump intensificó la presión sobre Canadá el lunes al imponer aranceles del 50% a una amplia gama de productos, y su administración afirmó que se trataba de una respuesta a las políticas canadienses sobre automóviles y productos lácteos, así como a las prohibiciones provinciales sobre el alcohol. Los aranceles entrarán en vigor el 19 de agosto.

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Los miembros del TMEC seguirán colaborando entre sí de forma bilateral, según fuentes de los tres países familiarizadas con las negociaciones. Estas expresaron su esperanza de que los acuerdos alcanzados bilateralmente puedan integrarse en un marco trilateral.

Hay mucho en juego a nivel económico para Canadá y México, que destinan ​la mayor parte de sus exportaciones a Estados ⁠Unidos, así como para los fabricantes de automóviles y otras empresas cuyas redes de producción cruzan varias veces las fronteras de América del Norte.

REALIDADES COMERCIALES DIFERENTES

La dificultad radicará ‌en mantener los procesos separados alineados con las prioridades de cada país, cuando Canadá y México tienen realidades comerciales y limitaciones políticas diferentes, y ⁠dadas las tensas relaciones entre Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney, señalaron los expertos ⁠en comercio.

Carney afirmó el martes que él y Trump habían acordado intensificar las conversaciones.

"El reto consiste en mantener esos dos procesos avanzando en la misma dirección, de modo que se integren en la mentalidad trilateral que tienen Canadá y México —y sobre la que Estados Unidos ha expresado sus dudas—", afirmó Juan Carlos Baker, exnegociador comercial de alto nivel de ⁠México.

México y Canadá habían querido prorrogar el pacto trilateral, pero aceptaron mantener conversaciones bilaterales con Washington.

Las tres economías registran un intercambio anual de bienes por valor ​de unos 1.6 billones de dólares en el marco del acuerdo, que también ha protegido tanto a Canadá como a México ‌de muchos de los aranceles globales impuestos por Trump. El mandatario estadounidense negoció ‌TMEC durante su primera gestión, en sustitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994.

México inicia esta semana su tercera ronda de conversaciones bilaterales ⁠formales. Canadá no ha mantenido conversaciones formales, pero su ministro responsable del comercio con Estados Unidos. Dominic LeBlanc mantiene conversaciones telefónicas y reuniones ocasionales en Washington con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.

Canadá espera que Washington elimine los aranceles sobre el acero y el aluminio en cualquier acuerdo y evite que los nuevos aranceles entren en vigor en agosto.

Un funcionario mexicano familiarizado con las negociaciones afirmó que las conversaciones entre Estados Unidos y México se encontraban unos seis meses más avanzadas que las discusiones informales entre Estados Unidos ​y Canadá, y que podrían ‌proporcionar a México una mayor certidumbre en materia de inversión y, potencialmente, mejores condiciones en ámbitos como los aranceles sobre el acero.

Los funcionarios mexicanos y estadounidenses coinciden en líneas generales en varios problemas que quieren abordar, según el funcionario, entre ellos la disminución del empleo en el sector manufacturero estadounidense, el uso creciente de componentes asiáticos en los vehículos norteamericanos y el transbordo de mercancías procedentes de fuera de la región.

"México y Estados Unidos están de acuerdo en los objetivos", afirmó el funcionario. "Lo que estamos debatiendo es cómo alcanzarlos".

La nación latinoamericana ya ha tomado medidas para abordar algunas de las quejas de Washington, ⁠entre ellas la imposición de aranceles a socios que no forman parte del acuerdo de libre comercio, el endurecimiento de las normas aduaneras y la resolución de cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual.

LA POLÍTICA MARCA LA ESTRATEGIA

México se ha mostrado más flexible que Canadá, según afirmaron fuentes familiarizadas con las estrategias de ambos países. Carney sugirió el martes que las provincias canadienses esperaran a volver a poner a la venta el alcohol estadounidense hasta que se alcance un acuerdo comercial más amplio.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha hecho concesiones que puede presentar como un avance en las prioridades de México, entre ellas una mayor seguridad fronteriza, la reducción del tráfico de fentanilo y un mayor control de la inversión china.

Carney se enfrenta a un cálculo diferente. Ganó las elecciones el año pasado prometiendo plantarle cara a Trump.

"Ella tiene más margen de maniobra que el primer ministro Carney", afirmó Baker.

Las autoridades canadienses rebaten la idea de que Canadá se ‌haya quedado atrás.

Gabriel Brunet, portavoz de LeBlanc, afirmó que Ottawa está dispuesto a acelerar las negociaciones sobre el pacto comercial.

"Con ese fin, Canadá ha presentado propuestas que son justas, equilibradas y beneficiosas para la economía norteamericana en su conjunto", añadió.

La Secretaría (Ministerio) de Economía de México se negó a hacer comentarios. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés) no respondió a una solicitud de comentarios.

LA INFLUENCIA DE WASHINGTON

El principal riesgo para Canadá y México es que las negociaciones bilaterales puedan convertirse en el modelo que un país deba aceptar o impugnar, lo que retrasaría un acuerdo trilateral.

No se espera que ninguno de los dos gobiernos pida al otro que se abstenga de alcanzar un acuerdo bilateral ventajoso.

México "hará lo que ‌sea mejor para México", pero también quiere mantener el TMEC como acuerdo trilateral y se opondría a propuestas que desmantelaran explícitamente el acuerdo, afirmó Baker.

Carney también ha tratado de mejorar las relaciones con México.

El funcionario mexicano señaló que atacar el pacto comercial podría seguir resultando políticamente útil para Trump entre los votantes que culpan a los acuerdos comerciales de la pérdida de puestos de trabajo en ‌el sector manufacturero, de cara a las ⁠elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos en noviembre.

Los negociadores canadienses deben aprovechar el plazo de 30 días antes de que entren en vigor los nuevos aranceles para lograr avances rápidos, señaló Matthew Holmes, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Canadá, un grupo de presión ​que asesora al Gobierno sobre las relaciones comerciales con su vecino del sur.

Canadá ha dejado claro que no aceptará condiciones desfavorables solo para cerrar las negociaciones rápidamente, y el plazo de revisión de diez años podría permitir a Carney negociar con un presidente estadounidense diferente.

"Lo que he oído decir al primer ministro y a otros miembros del equipo de negociación es: 'Queremos un buen acuerdo para Canadá, no un acuerdo rápido para Canadá'", dijo Holmes.

(Repore de Promit Mukherjee, Emily Green y David Lawder; edición de Caroline Stauffer, Rod Nickel y Raúl Cortés Fernández)