La aceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) porteño durante julio (2,9%) volvió a poner en foco la heterogeneidad de los precios que integran la canasta familiar en la Ciudad de Buenos Aires. Más allá del dato mensual impulsado por los estacionales (10,9%), el comportamiento desagregado revela una tendencia de fondo: la pronunciada brecha de velocidad entre el valor de las mercancías y el costo de las prestaciones esenciales.
De acuerdo con un relevamiento del equipo económico del Partido Integrar, sobre la base de datos del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA) y del INDEC, los servicios acumulan un incremento del 405,6% desde noviembre de 2023, mientras que los bienes registran un alza del 278% en el mismo período. En términos relativos, las prestaciones aumentaron un 45,8% más que los productos tangibles. La brecha también se ratificó en la dinámica mensual de julio: mientras los bienes avanzaron un 1,41%, los servicios treparon al 3,80%, más del doble que el promedio general del consumo masivo y por encima de los regulados (3,04%).
El fenómeno obedece a una rigidez propia de las economías urbanas. Mientras que la demanda de bienes de consumo masivo puede ajustarse o sustituirse ante la pérdida de poder adquisitivo, una porción significativa del gasto en servicios corresponde a erogaciones de carácter ineludible.
Durante el último mes, los rubros vinculados a la vivienda y la salud lideraron las presiones sobre el índice. Dentro de los servicios básicos, el segmento de electricidad, gas y otros combustibles registró un alza del 4,2%, empujado principalmente por la tarifa eléctrica (5,9%). El rubro salud avanzó un 2,4%, impulsado por las cuotas de la medicina prepaga (2,3%) y las prestaciones para pacientes externos (4,1%). Dentro de los alimentos, las verduras registraron un salto del 9% en el mes, mientras que las carnes acumulan un 20,1% en el año.
Esta composición genera que el impacto percibido en el presupuesto del hogar difiera sustancialmente de la cifra promedio de la inflación núcleo (2,16% en julio), en tanto los gastos fijos mensuales consumen una tajada cada vez más amplia del haber disponible. Sobre este punto, Daniel Amoroso, presidente de Integrar, señaló que "la inflación no impacta de la misma manera en todos los gastos de una familia" y remarcó la importancia de analizar la letra chica del índice, dado que los servicios "son gastos que, en muchos casos, no se pueden postergar ni reemplazar".
Gastronomía y consumo: la foto en los restaurantes
El informe contempla además un seguimiento sobre la evolución de los precios en el rubro gastronómico porteño, un termómetro directo del consumo recreativo e intermedio en la Capital.Durante julio, los platos analizados se ubicaron por debajo del promedio general (con variaciones de entre el 1,1% en el bife de chorizo y el 2,3% en el café). No obstante, en la medición interanual, las opciones de menú acumulan subas promedio del 33% al 34%, encabezadas por el bife de chorizo (34,4%) y el pollo grillé (33,9%).
Si la perspectiva se extiende hacia fines de 2023, el salto acumulado en opciones tradicionales como la milanesa de ternera con guarnición alcanza el 370,4%, alineándose con la trayectoria promedio del sector servicios y sobrepasando holgadamente a la categoría general de bienes.
