Los aviones F-16 de Ucrania estuvieron sin misiles fabricados en EEUU durante semanas

05 de marzo, 2026 | 04.29

Los aviones de combate ​F-16 de Ucrania no tuvieron suficientes misiles para derribar los drones y misiles rusos durante más de tres semanas después de que se agotaran los suministros de los socios de Kiev, justo cuando Moscú preparaba una campaña aérea masiva para el invierno, según tres ‌fuentes.

La grave escasez registrada entre finales de noviembre y mediados ‌de diciembre, que no se había informado anteriormente, pone de manifiesto la vulnerabilidad de las defensas aéreas de Ucrania, que dependen en gran medida de los aliados occidentales para obtener misiles y sistemas de defensa con los que repeler los frecuentes ataques rusos.

Kiev se ha quejado a menudo de la falta de armas desde que comenzó la guerra a gran escala hace más de cuatro años, y ha dado la voz de alarma sobre la grave escasez en los últimos meses, al tiempo que ha tratado de no enfadar al Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Es poco probable que la necesidad de armamento occidental disminuya en el corto plazo, ya que no se vislumbra el fin del conflicto en Ucrania y, con la guerra contra Irán ​en curso, es probable que se intensifique ⁠la competencia por conseguir armas defensivas en Oriente Medio y más allá.

Las tres fuentes, todas con conocimiento directo de la situación, dijeron que Ucrania ‌solo tenía un puñado de misiles aire-aire AIM-9 "Sidewinder" de fabricación estadounidense para toda su escuadrilla de F-16 cuando se interrumpieron ⁠los suministros.

Cientos de miles de ucranianos han sobrevivido a lo peor de un duro ⁠invierno sin calefacción, electricidad ni agua corriente como consecuencia de una ofensiva rusa cada vez más intensa contra el sistema energético, que Ucrania no ha podido repeler por completo.

A pesar de la intensa presión ejercida por Ucrania, los ejemplos concretos de cómo la escasez afecta a sus capacidades de defensa ⁠suelen mantenerse en secreto. En este caso, una de las fuentes dijo a Reuters que Ucrania no tenía nada que poner en ​sus aviones durante casi un mes.

Las tres fuentes pidieron no ser identificadas para describir las vulnerabilidades sensibles ‌del campo de batalla causadas por las interrupciones en el flujo de ‌armas.

Reuters no pudo determinar la causa de la escasez, ni si los retrasos se debían a la lentitud de Estados Unidos o Europa. ⁠La primera fuente dijo que los socios extranjeros de Ucrania habían comunicado a Kiev que no disponían de existencias, sin especificar cuáles eran esos socios.

En respuesta a una solicitud de comentarios de la Casa Blanca, un funcionario estadounidense dijo que Washington estaba comprometido con detener la guerra y apoyaba a Ucrania mediante la venta de armas estadounidenses a través de la OTAN. El funcionario dijo que el Gobierno de Trump había logrado "enormes avances" hacia un acuerdo ​de paz entre Ucrania ‌y Rusia.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos, la Fuerza Aérea de Ucrania y la presidencia ucraniana no respondieron a las preguntas.

CAÑONES ROTATIVOS Y MISILES DEFECTUOSOS

Durante la escasez, los pilotos de los F-16 realizaron salidas diurnas e intentaron derribar los drones con cañones rotativos, según una segunda fuente, que añadió que era demasiado peligroso llevar a cabo esas misiones en la oscuridad, aunque los ataques con drones rusos suelen producirse por la noche.

Los pilotos también intentaron utilizar misiles que no habían funcionado en misiones anteriores con la ⁠esperanza de que funcionaran después del mantenimiento, según la fuente. En algunos casos tuvieron éxito.

Los pilotos de los F-16 de Ucrania han dependido en gran medida de variantes de los misiles AIM-9 conocidos como Limas y Mikes, que se fabricaron en los años 70 y 80, según las fuentes.

Aunque tienen décadas de antigüedad, esos misiles han proporcionado a Ucrania una forma relativamente barata de interceptar drones y misiles de crucero rusos, según las tres personas.

El déficit se subsanó en diciembre, cuando Ucrania recibió misiles aire-aire AIM-9 de sus socios, según las tres fuentes, poco antes de un importante ataque ruso. Se negaron a nombrar el país o los países responsables del envío, alegando motivos de confidencialidad.

Reuters no pudo determinar el impacto de la escasez temporal de misiles. La primera fuente dijo que no había ‌coincidido con los mayores ataques rusos del invierno.

Una cuarta fuente, que también se negó a ser identificada, dijo que los miembros de la OTAN Alemania y Canadá habían suministrado misiles Sidewinder en los últimos meses y confirmó que había habido una "ligera disminución" en los suministros anteriormente, aunque se negó a decir por qué.

El Ministerio de Defensa alemán se negó a comentar sobre entregas específicas o armas por razones de seguridad. Alemania ha sido uno de los mayores apoyos militares y financieros de Ucrania desde 2022.

El Departamento de Defensa Nacional de Canadá dijo a Reuters que estaba en proceso de donar misiles AIM-9M-8 de las existencias ‌de las Fuerzas Armadas canadienses. "Esta nueva donación complementará la donación anterior de cientos de misiles AIM canadienses y componentes relacionados que Ucrania está utilizando para su defensa aérea".

Trump introdujo un sistema para suministrar armas estadounidenses a Ucrania, en sustitución de la ayuda militar directa enviada por su predecesor, Joe Biden.

En virtud del mecanismo de la ‌Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania (PURL, ⁠por sus siglas en inglés), Estados Unidos vende armas a los aliados de la OTAN para su entrega a Ucrania.

Cuando se le pidió que comentara al respecto, un responsable de la OTAN dijo que la PURL estaba proporcionando material estadounidense crucial ​y que, desde el verano, había suministrado alrededor del 75% de todos los misiles para las baterías de defensa aérea Patriot de Ucrania y el 90% de la munición para otros sistemas de defensa aérea.

(Información adicional de Jonathan Landay, Gram Slattery, Idrees Ali y Mike Stone en Washington, Andrew Gray en Bruselas, Maria Cheng en Ottawa, Markus Wacket en Berlín y Gwladys Fouche en Oslo; edición de Mike Collett-White y David Clarke; edición en español de Paula Villalba)