Los datos muestran que los envíos de fertilizantes a través del estrecho de Ormuz han comenzado a repuntar tras el acuerdo provisional para poner fin a la guerra con Irán, aunque los analistas señalan que llevará tiempo que vuelvan a los niveles previos al conflicto y aporten alivio al mercado.
Antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra el 28 de febrero, aproximadamente un tercio de la urea comercializada a nivel mundial —el fertilizante más utilizado del mundo— y casi la mitad del azufre transportado por mar, un insumo clave, solían pasar por el estrecho.
Sin embargo, el cierre casi total de esta vía navegable fundamental durante la mayor parte del conflicto redujo drásticamente esos envíos.
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Desde que se anunciara el acuerdo entre Washington y Teherán el 15 de junio, unas 640.000 toneladas métricas de azufre —fundamental para la fabricación de fertilizantes como el fosfato diamónico (DAP)— han salido del estrecho con destino a países como Indonesia, Marruecos, Tanzania y China, según el último análisis de flujos realizado por la agencia de información sobre precios Argus. Esto contrasta con un total de apenas 80.000 toneladas a lo largo de los tres meses y medio que duró la guerra.
Por su parte, unas 427.000 toneladas de urea también han transitado por el estrecho tras el acuerdo provisional, frente a las 275.000 toneladas registradas durante la guerra, según muestran los últimos datos de la consultora CRU.
Los envíos de otros fertilizantes clave, como los fosfatos y el amoníaco —utilizado como materia prima para fertilizantes—, también han aumentado ligeramente tras el acuerdo.
DISMINUYE TEMOR A CRISIS ALIMENTARIA
Los precios de los fertilizantes se dispararon durante la guerra, lo que llevó a los agricultores a aplicar menos producto a sus cultivos. Esto suscitó la preocupación de que un cierre prolongado del estrecho pudiera reducir el rendimiento de las cosechas y desencadenar una crisis mundial de los precios de los alimentos.
Actualmente hay más de 500 buques varados en el Golfo y, aunque el tráfico se ha reactivado esta semana, sigue siendo una fracción de la media de 125 buques al día que transitaban por la vía marítima antes de la guerra.
"Los flujos que atraviesan el estrecho son un alivio. Pero, al mismo tiempo, la mayoría corresponderá a ventas anteriores. No van a aportar nuevos tonelajes al mercado", afirmó Sarah Marlow, responsable de fijación de precios de fertilizantes de Argus.
Aunque los graneleros están saliendo poco a poco del estrecho, no hay buques vacíos que regresen para recoger nuevas cargas, señaló Marlow, añadiendo que los operadores están cerrando muy pocos acuerdos de venta de fertilizantes nuevos en la región.
Para que los buques vuelvan a entrar, primero deben eliminarse muchos obstáculos relacionados con la guerra, según los analistas. La vía navegable, por ejemplo, debe ser desminada con éxito. También debe resolverse el actual atasco de buques, y los transportistas deben sentirse seguros al volver a navegar por ella.
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán también debe dar lugar a una tregua permanente.
Sin embargo, la Organización Marítima Internacional de la ONU tuvo que suspender el jueves su operación de escolta a los buques a través del estrecho después de que un buque informara de un ataque, lo que ha suscitado nuevas preocupaciones sobre si el acuerdo se mantendrá.
"Los volúmenes de fertilizantes que atraviesan el estrecho no volverán a los niveles previos al conflicto hasta dentro de algún tiempo", afirmó Willis Thomas, analista jefe de fertilizantes de CRU. "Incluso en el mejor de los casos, agosto es la fecha más temprana en la que prevemos un repunte significativo del tráfico".
(Reportaje de May Angel; edición de Joe Bavier)
