Los bomberos combatían el viernes las llamas en Ust-Luga, un importante centro de exportación de energía situado en la costa rusa del mar Báltico, después de que un ataque con drones provocara un incendio, dijo en la aplicación de mensajería Telegram el gobernador regional, Aleksandr Drozdenko.
Más de 50 drones fueron derribados en la región de Leningrado, añadió, mientras las fuerzas desplegadas en los alrededores de Ust-Luga —un centro de exportación de petróleo y productos derivados— seguían tratando de repeler el ataque.
La magnitud de los daños no estaba clara de inmediato. El ataque daba continuidad a la táctica de Ucrania de golpear instalaciones rusas de procesamiento y exportación de petróleo, así como rutas de transporte de cereales, en un intento por privar a Moscú de ingresos y obligarlo a poner fin a la guerra.
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El viernes, aviones de combate derribaron un dron que había entrado en el espacio aéreo de Letonia, informaron las Fuerzas Armadas del país, miembro de la OTAN y de la Unión Europea. Finlandia, por su parte, restringió temporalmente el acceso a algunas zonas del mar Báltico como medida de precaución ante posibles ataques con drones.
Ucrania ha atacado —en algunos casos, repetidamente— más de una decena de grandes refinerías en Rusia, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, lo que ha provocado una crisis generalizada de combustible en el país.
La capital rusa, Moscú, donde se encuentra otra gran planta de procesamiento de petróleo, derribó durante la noche más de una decena de drones que se dirigían hacia la ciudad, dijo el viernes en Telegram el alcalde, Serguéi Sobianin.
Con información de Reuters
