Activistas indios están cuestionando al Gobierno del primer ministro Narendra Modi por el uso de sistemas de vigilancia basados en inteligencia artificial durante la mayor protesta juvenil de las últimas décadas, y uno de los procesos judiciales se convertirá en una prueba de fuego de los poderes federales.
La polémica sobre la vigilancia estalló durante la protesta estudiantil de la semana pasada por la filtración de los exámenes, cuando los manifestantes publicaron en las redes sociales imágenes de una furgoneta de vigilancia policial equipada con cámaras en un mástil telescópico que ofrecía una visión de 360 grados de la concentración.
Una de las manifestantes, la activista estudiantil Aishe Ghosh, ha solicitado al Tribunal Superior de Delhi que declare inconstitucional la vigilancia masiva de los manifestantes y ordene la destrucción de todos los datos personales recopilados durante la manifestación, así como que disponga la elaboración de directrices sobre cómo puede utilizarse la tecnología de vigilancia.
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Ghosh sigue adelante con el caso a pesar de que la protesta terminó tras la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, lo que supuso un inusual revés para Modi, quien desde entonces ha anunciado la creación de un grupo de trabajo para reformar el sistema de exámenes, propenso al fraude.
India carece de una ley que regule el uso de la tecnología de reconocimiento facial por parte de la policía y, según los activistas, la vigilancia llevada a cabo en el principal escenario de las protestas en Nueva Delhi constituyó una infracción de la ley.
El Gobierno sostiene que dichos controles eran legales y respondían al interés público para garantizar el orden público.
El Gobierno de Modi ha sido acusado a menudo por los partidos de la oposición y los defensores de los derechos digitales de ampliar los poderes de vigilancia y controlar estrictamente las comunicaciones digitales. Ha rechazado tales acusaciones, alegando que solo actúa en interés público.
Durante una vista celebrada el viernes, el fiscal general adjunto Tushar Mehta defendió la actuación de la policía india, afirmando que las reclamaciones sobre la privacidad en una concentración pública eran "irónicas" y que los controles eran "absolutamente necesarios" y "de legítimo interés estatal".
En una breve vista celebrada el lunes, los jueces escucharon los argumentos de Ghosh, quien señaló que la vigilancia masiva e intrusiva de los manifestantes era desproporcionada, al tiempo que solicitaba una mayor transparencia sobre las políticas de vigilancia del Estado durante las protestas. El tribunal examinará el asunto el martes.
"NECESIDAD DE RENDIR CUENTAS"
La Internet Freedom Foundation, una organización de defensa de los derechos digitales con sede en Nueva Delhi, escribió el 24 de julio al comisario de policía de Delhi exigiendo la eliminación de los datos biométricos recopilados en el lugar de la manifestación.
La policía de Delhi no respondió a una solicitud de comentarios de Reuters. En una publicación en la red social X el domingo, el cuerpo policial afirmó que no había "restringido la libertad de nadie mediante el uso de la tecnología de reconocimiento facial".
"Necesitamos proporcionalidad, incluso si alegamos riesgos para la seguridad nacional. La rendición de cuentas debe ser recíproca", dijo Akash Karmakar, socio especializado en derecho tecnológico del bufete indio Panag & Babu.
Según este experto, si India utiliza el reconocimiento facial para rastrear a los manifestantes, también debe emplearse para identificar a los agentes de policía que, supuestamente, actuaron sin placa identificativa durante la represión.
También se vio a la policía anotando los nombres de usuario de Instagram de los manifestantes que llegaban al lugar. El inspector Sunil Kumar explicó a Reuters que los controles tenían como objetivo garantizar que nadie con antecedentes penales participara en la manifestación.
COINCIDENCIA DE "PRECISIÓN FACIAL"
La furgoneta de vigilancia aparcada en el lugar lucía el escudo de la Policía de Delhi y la marca "Ikshana", que en hindi significa "visión".
Apenas hay información en internet sobre Ikshana, salvo una publicación de su socio de desarrollo, la empresa india de videovigilancia CP Plus, en la que se indicaba que estaban equipadas con cámaras "avanzadas con inteligencia artificial", cámaras móviles y "cámaras tipo bala varifocales" con lentes ajustables.
Esa publicación de 2023 en la página web de CP Plus fue retirada el fin de semana. CP Plus afirmó en un comunicado que suministró el hardware de vigilancia que forma parte de la infraestructura de seguridad desplegada por la Policía de Delhi, pero que el uso operativo, las bases de datos y los escenarios de despliegue fueron diseñados y puestos en marcha por las fuerzas del orden.
Cuando un reportero de Reuters pasó junto a la furgoneta la semana pasada, la pantalla de un ordenador en su interior mostraba su rostro rodeado por un recuadro verde rectangular y, junto a él, un indicador de "precisión facial". Poco después, un agente de policía que se encontraba en el interior cerró la ventanilla de la furgoneta.
"Las computadoras que hay aquí nos ayudan a identificar a quienes tienen antecedentes penales y los resaltan", explicó a Reuters el agente de policía Raj Kumar Dahiya.
"La IA también nos ayuda a contar el número de manifestantes".
Con información de Reuters
