El regreso de Verónica Castro a los reflectores tras la graduación de preparatoria de su hijo Cristian Castro reavivó la preocupación por su salud. La primera actriz llegó al Teatro Royal Pedregal utilizando un tanque de oxígeno y con dificultad para caminar, lo que generó especulaciones inmediatas entre sus seguidores.
Un dispositivo que ya es habitual
La presencia del tanque se relaciona, según declaraciones familiares, con secuelas de una lesión en la columna y molestias bronquiales. Pese a la imagen, la familia insiste en que Verónica no atraviesa una enfermedad terminal ni existe diagnóstico confirmado de EPOC, la enfermedad pulmonar que bloquea el flujo de aire.
Las complicaciones físicas de la actriz derivan de 2004, cuando sufrió una caída de un elefante durante una transmisión de Big Brother VIP. El accidente le provocó lesiones severas en la columna y el cuello, que derivaron en cirugías y rehabilitación constante, con dolores crónicos en las extremidades y problemas de movilidad.
La versión de sus hermanos
Fausto Castro había declarado en enero que la actriz "tiene ya un problema en su columna y un problema en sus bronquios", y que los médicos le recomendaron reposo. José Alberto "El Güero" Castro, por su parte, pidió evitar versiones alarmistas y rechazó que se hable de EPOC sin diagnóstico confirmado: "El uso de oxígeno está vinculado a molestias respiratorias y a las consecuencias de los años en los que fumó", señaló. "Ella va bien", agregó, descartando gravedad.
Trascendió además que, durante la ceremonia, se registraron malestares físicos vinculados a una baja de presión que obligaron a un retiro anticipado, aunque distintos reportes difieren sobre si el episodio correspondió a la actriz o a su hijo.
No es la primera vez
Castro ya había sido vista en octubre de 2025 en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con silla de ruedas y cánula nasal, ocasión en la que aclaró que ambos recursos respondían a comodidad y desmintió versiones sobre supuestos actos de brujería en su contra.
Un logro familiar compartido
Cristian Castro, de 51 años, completó el bachillerato a distancia tras dos años y medio de estudio, luego de haber abandonado la preparatoria en su juventud. Verónica lo acompañó como madrina de graduación. "Está estable, bajo tratamiento domiciliario y en rehabilitación", afirmó Fausto Castro, en lo que la familia describe como un proceso de adaptación y no una crisis aguda.
