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Luego de una semana caliente en la City, el Gobierno consiguió calmar al dólar sólo después de una batería de medidas intervencionistas del Banco Central. El tipo de cambio descendió 72 centavos a $ 22,28, pero igual quedó por encima del precio del miércoles.

Si bien los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y Finanzas, Luis Caputo, intentaron comunicar tranquilidad en la exaltada plaza financiera con anuncios de recortes adicionales y el fin del gradualismo, esto no surtió el efecto deseado en los grandes inversores, los verdaderos interlocutores del Gobierno.

Mantener la meta de inflación y recortar levemente la del déficit fiscal no resolvieron los problemas que llevaron al recalentamiento del dólar, que comenzó una semana atrás por el irresuelto rojo de la balanza comercial, que lleva a Caputo a emitir miles de millones en bonos para gastos corrientes a un precio más caro ante la reciente suba de tasas en Estados Unidos. Los grandes jugadores del mercado también les reclaman a los economistas de Mauricio Macri un recorte en el gasto público, superior al que regirá desde hoy.

En cambio, el principal golpe lo sufrió la divisa antes de que la plaza abra sus puertas. El dólar mayorista había cerrado el jueves a $ 23, pero ya a las 10 de la mañana ingresó una orden de venta por $ 21,20. Una hora más tarde el precio ascendió, pero cerró a las 15 a $ 20,88. El minorista, donde operan los ahorristas, terminó a $ 22,20, lo que implicó una caída de un peso y diez centavos contra la pizarra del jueves en el Banco Nación.

La estrategia que funcionó fue aplicada por última vez por el kirchnerismo: obligar a los bancos a desdolarizarse. El 9 de diciembre de 2015, las entidades financieras tenían sólo el 10% de su patrimonio en moneda extranjera por decisión del entonces presidente del Banco Central Alejandro Vanolli. Esta fue una de las primeras medidas que Federico Sturzenegger eliminó cuando se puso al mando de la autoridad monetaria.

El jueves, los bancos guardaban el 30% de su patrimonio en dólares. Sin embargo, 40 minutos antes de que se inicie la rueda cambiaria, el Central lanzó la Comunicación 6501 forzó a estas corporaciones a vender todas estas tenencias para que no superen el 10% de su responsabilidad patrimonial computable desde el lunes próximo, el mismo nivel que había impuesto el último titular del BCRA de Cristina Kirchner.

“Cambiemos habló siempre de un tipo de cambio libre, pero ahora naturalizaron la intervención cambiaria”, cuestionó Vanoli a El Destape. El antecesor de Sturzenegger remarcó la “falta de credibilidad” del ente rector del mercado ante la ratificación de la meta de inflación del 15% para 2018. “Este año el piso de la suba de precios será de 25%, dependiendo de los tarifazos”, pronosticó.

Si bien aportó a la calma de la plaza de hoy, el economista explicó que la decisión del Central “es una medida temporal”, ya que “los verdaderos temas de fondo siguen sin tocarse”, como lo es el déficit comercial, que se mantiene hace 15 meses consecutivos.

Además de escalar la tasa de interés de referencia al 40%, el BCRA abrió la cancha para volver a operar el dólar futuro. Cambiemos decidió denunciar a Cristina Kirchner, Vanoli y el ex ministro de Economía Axel Kicillof por transar en este segmento. Si el Gobierno se mete deberá admitirle al juez Claudio Bonadio que no se pueden perseguir judicialmente a funcionarios por utilizar una herramienta cambiaria.

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