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Ualá, la peor de todas

El Destape analizó el balance consolidado del grupo Ualá. Desde sus primeros ejercicios acumula pérdidas contables por 804,3 millones de dólares y, solo en 2025, las previsiones por pérdidas crediticias crecieron 451%. En Argentina, Ualá Bank llegó a registrar más de 43% de mora en créditos al consumo antes de realizar una fuerte depuración de préstamos irrecuperables.  

11 de agosto, 2026 | 23.07

La morosidad crediticia se convirtió en un problema político, económico y social. Bancos y fintech enfrentan un escenario inquietante por el riesgo de insolvencia de personas y pymes endeudadas. Entre los principales jugadores digitales, Ualá, de Pierpaolo Barbieri, sobresale por registros especialmente críticos de mora, incobrabilidad y quebrantos. Las cifras de sus balances son pésimas.

Antes de analizar a Ualá es necesario detenerse en el crecimiento de la morosidad de hogares y pymes. La deuda absorbe una porción creciente del ingreso disponible; el consumo se debilita y la menor actividad del mercado interno termina golpeando a industrias y comercios. El crédito que durante el primer tramo del gobierno de Javier Milei ayudó a compensar la pérdida de poder adquisitivo, con la expectativa de una recuperación de los ingresos que no llegó, terminó convirtiéndose en un factor adicional de fragilidad económica.

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El Informe sobre Bancos del BCRA de mayo de 2026 señala que la irregularidad de los créditos a las familias llegó a 12,8% y la mora del conjunto del crédito privado subió a 7,7%. El Banco Central aclara que el sistema conserva coberturas y niveles de solvencia elevados porque las previsiones equivalían a 86,3% de la cartera irregular y la integración de capital alcanzaba 30,7% de los activos ponderados por riesgo. No hay, por ahora, una crisis bancaria, pero la tendencia de la morosidad obliga a observar con atención el creciente riesgo crediticio. 

El panorama se complica al sumar las billeteras virtuales. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sobre la base de datos del BCRA y de su Central de Deudores, calculó que en mayo había 20,9 millones de personas endeudadas y 5,8 millones en mora. Entre los proveedores no financieros de crédito, segmento dominado por fintech y billeteras virtuales, la irregularidad llegó a 29,6% en ese mes, por encima incluso del máximo registrado durante la pandemia.

El banco de Pierpaolo Barbieri

En este cuadro crítico aparece Ualá, fundada en 2017 por Pierpaolo Barbieri, historiador económico formado en Harvard y Cambridge. En marzo de 2026 captó 197 millones de dólares en una ronda de financiamiento liderada por Allianz X. La compañía informó que quedó valuada en 3.200 millones de dólares y que supera los 11 millones de clientes en América Latina. 

Para analizar sus números hay que distinguir dos universos. Ualá Bank es la entidad argentina bajo la supervisión del Banco Central y Bancar Technologies Limited es el holding que consolida las operaciones del grupo. El primero permite observar el deterioro del negocio bancario local; el segundo ofrece la dimensión global de Ualá. El Destape analizó los estados consolidados de 2025 de Bancar Technologies que fueron presentados en Companies House, el registro oficial de empresas del Gobierno del Reino Unido, el 17 de julio de 2026. 

Ualá tiene un balance de terror

La evolución de Ualá Bank es impactante por el pésimo resultado. De acuerdo con el documento Información de Entidades Financieras del Banco Central, en diciembre de 2024 apenas 0,60% de su cartera de consumo estaba en situación irregular. Un año después había saltado a 35,77%; en febrero de 2026 trepó a 43,19%; y en marzo se mantuvo prácticamente en el mismo nivel, 43,11%. 

En abril pasado, después de una fuerte depuración, la mora de créditos al consumo bajó a 24,77%. Aun así, seguía por encima de Brubank, con 22,34% —el primer banco 100% digital de Argentina, liderado por Juan Bruchou, ex-CEO de Citi en Argentina—, y Naranja X, con 15,83% —del Grupo Financiero Galicia—. Ualá tenía además 97,52% de su cartera privada concentrada en consumo y Naranja X mostraba una especialización similar, 96,63%, pero con menor irregularidad y rentabilidad positiva. La crisis de mora es general en las fintech y bancos, pero los resultados son diferentes. Todas operan en la misma economía y todas enfrentaron el deterioro de la capacidad de pago de sus clientes. Ualá, sin embargo, sufrió un impacto mucho más intenso. Esto obliga a observar qué hizo para llegar a esa situación y, en especial, qué ocurrió con su expansión del crédito y con el modelo utilizado para evaluar el riesgo.

El agujero de la incobrabilidad

Los números de Ualá Bank permiten identificar el problema, sobre la base de datos del Banco Central. La entidad perdió 96.629 millones de pesos —unos 68 millones de dólares a un MEP de referencia de 1.425 pesos— en 2025 y acumuló otros 58.750 millones —41 millones de dólares— de pérdida integral entre enero y abril de 2026. 

En esos cuatro meses tuvo ingresos financieros por 84.780 millones —59 millones de dólares— y egresos por 41.908 millones —29 millones—. El margen financiero era positivo. El golpe decisivo fueron 65.256 millones —46 millones de dólares— de cargos por incobrabilidad. En 2025 habían alcanzado 134.590 millones —94 millones de dólares—. 

El balance consolidado de Ualá muestra que la crisis es mucho mayor que la de la filial argentina. Bancar Technologies perdió 232,1 millones de dólares en 2025, contra 184,6 millones en 2024, lo que implica que el quebranto anual aumentó casi 26%. Desde sus primeros ejercicios, el grupo Ualá acumula pérdidas contables por 804,3 millones de dólares. El patrimonio se redujo de 364,5 a 251,2 millones de dólares, una caída de 31%.

La expansión del crédito no vino acompañada por una mejora equivalente del negocio. Los ingresos por intereses de préstamos crecieron de 69,5 millones de dólares en 2024 a 183,2 millones en 2025, un salto de 163%. Pero las previsiones por pérdidas crediticias subieron de 22,4 a 123,4 millones, un aumento de 451%. El propio balance señala que el deterioro de los activos financieros fue el principal factor detrás de la mayor pérdida operativa. Ualá creció prestando, pero la incobrabilidad creció mucho más rápido. 

Facsímil del balance del holding de Ualá Bancar Technologies Limited.

Facsímil del balance del holding de Ualá Bancar Technologies Limited.

La limpieza del balance de Ualá

La  baja de la mora entre marzo y abril no fue consecuencia de una recuperación del ingreso de los deudores ni de una mejora súbita en la cobranza. El retroceso de 43,11% a 24,77% de la mora se explica fundamentalmente por una profunda depuración de la cartera.

En abril, 82.230 millones de pesos —unos 58 millones de dólares— fueron anotados como “créditos irrecuperables en partidas fuera del balance”. El Banco Central establece que un crédito se elimina del activo mediante un write-off cuando ya no existen expectativas razonables de recuperar sus flujos, aunque continúen las gestiones de cobro.

La mejora del ratio de morosidad, por lo tanto, no expresa una recuperación extraordinaria de los deudores, sino el hecho de que una masa importante de préstamos problemáticos dejó de formar parte del activo. Incluso después de esa limpieza, la mora de consumo de Ualá Bank seguía siendo más del doble del promedio del sistema.

El milagro Ualá: inversores que siguen apostando

Pese a acumular pérdidas contables por 804 millones de dólares desde sus inicios, Ualá consiguió otros 197 millones de capital a comienzos de 2026 y quedó valuada en alrededor de 3.200 millones después de esta ronda de financiamiento. 

Además, Bancar Technologies no reconoció unos 132 millones de dólares de activos por impuestos diferidos asociados a quebrantos acumulados debido a la incertidumbre sobre el momento en que existirán ganancias futuras suficientes para poder utilizarlos. La pregunta es cuánto capital adicional necesitará absorber el grupo Ualá antes de alcanzar el punto de equilibrio. Barbieri afirma que apunta a conseguir rentabilidad hacia fines de 2027.

Ualá hizo de la tecnología aplicada al crédito uno de sus atributos centrales. La compañía promociona UaláScore, su modelo propio de evaluación crediticia basado en inteligencia artificial, como una herramienta para analizar la actividad de los usuarios y ampliar el acceso al financiamiento

La explosión de la mora introduce entonces un interrogante inevitable: si una de las ventajas competitivas era utilizar tecnología y datos para evaluar mejor el riesgo, ¿por qué la cartera terminó deteriorándose mucho más que la de otros competidores?

En un artículo en Bloomberg Línea, Barbieri sostuvo que la volatilidad de las tasas y las elevadas tasas reales afectaron al conjunto del sistema financiero, además de señalar que Ualá concentra su negocio en crédito a personas y que las diferencias con otros jugadores irán desapareciendo durante 2026. El contexto económico explica una parte de la historia, pero no toda por las otras entidades digitales enfrentaron la misma economía y no terminaron con los mismos niveles de mora e incobrabilidad. 

Milei y Caputo miran para otro lado

Barbieri mantiene una visible sintonía con varias ideas del proyecto libertario. En septiembre de 2023 sostuvo que la dolarización propuesta por Milei sería positiva para el crédito de largo plazo. En noviembre de 2024, ya presidente, Milei visitó la sede de Ualá, la definió como “una fintech modelo para toda la región” y destacó la “democratización del crédito” realizada por las billeteras virtuales. Para Milei, la empresa era una demostración de que la salida era “más capitalismo, más libertad, más innovación”. 

Durante la visita de Kristalina Georgieva de julio pasado, Barbieri fue además uno de los diez empresarios invitados a la cena reservada que la directora gerente del FMI mantuvo en el Palacio Duhau. Entre los asistentes estuvieron también Jorge Brito, Eduardo Elsztain y Marcos Bulgheroni. 

La respuesta del Gobierno frente a la crisis de morosidad de millones de personas es insólita porque implica una irresponsabilidad mayúscula debido a eventuales consecuencias negativas sobre la estabilidad económica y social. Milei respondió que nadie les había “puesto una pistola en la cabeza” a quienes tomaron créditos y sostuvo que la refinanciación es un asunto entre privados. Santiago Bausili utilizó la misma definición y rechazó una intervención estatal por el “riesgo moral” que, según planteó, generaría. Luis Caputo también descartó un salvataje público y confió la salida a las refinanciaciones ofrecidas por los bancos. 

Es cierto que el contrato de un crédito es entre privados, pero cuando millones de personas caen en mora al mismo tiempo, la explicación deja de ser individual. La capacidad de pago depende de la orientación de la política económica. El salto de la morosidad acompañó el deterioro del ingreso disponible y convirtió al crédito, que primero amortiguó la pérdida de poder adquisitivo, en una carga creciente para las familias. 

Ualá, la fintech elogiada por Milei como emblema de innovación y democratización del crédito, acumula pérdidas contables por 804,3 millones de dólares y su banco argentino tuvo que sacar del activo una masa extraordinaria de préstamos irrecuperables. La deuda es jurídicamente un vínculo entre privados, pero la política que define las condiciones económicas para que esos privados puedan pagarla no lo es.

 

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Alfredo Zaiat

Alfredo Zaiat es economista y periodista. A principios de 1983 ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, y se recibió de licenciado en economía. En los últimos dos años de su carrera (1987 y 1988) se volcó al periodismo. Simultáneamente hizo la carrera de investigación y obtuvo una beca para estudiantes relacionada con la integración entre Argentina y Brasil.

A fines de junio de 1987 ingresó a trabajar en el diario Página/12 donde ejerció como redactor, jefe de la sección «Economía» y director del suplemento económico «Cash».

En 2017 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito en la categoría Comunicación - Periodismo, por su trayectoria como periodista económico.

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