Javier Milei y Luis Caputo siguen sosteniendo, en cada discurso que pueden, que hay que "mantener el rumbo" económico. Pero algunos puntos clave vinculados al Presupuesto 2027 revelan que buscan dar señales sobre la necesidad de aumentar la actividad respecto a su nivel actual. Aunque, como siempre, la inflación final puede llevar a que esta posibilidad quede en la nada.
El ministro de Economía estuvo presente en la reunión de la Mesa Política del Gobierno, el último martes en la Casa Rosada, justamente con el objetivo de presentar a las máximas figuras del oficialismo los principales lineamientos del Presupuesto 2027. Pero lo hizo sin limitarse a dar números aislados. Además, presentó algunas definiciones propias de la política económica que pretende para el año próximo.
En concreto, hay dos aspectos a través de los cuales Caputo dejó trascender, más allá de lo que dice en público, que es necesario acelerar la marcha de la economía de cara al año electoral.
Caputo dice que quiere una suba del salario real
En este sentido, durante el encuentro Caputo se refirió a una dimensión que los proyectos de ley del presupuesto nunca contienen: el nivel salarial. Según precisó, para 2027 prevé "una suba del salario promedio del 25,4 por ciento".
Si ya de por sí la necesidad del ministro de referirse a la suba del nivel salarial es llamativa, más lo es su definición al compararla con la inflación promedio de un 21,1% esperada para el año próximo, según los supuestos macro del borrador del Presupuesto.
Es decir, esencialmente Caputo está planteando que en 2027 debería haber una suba del salario real, de aproximadamente un 3,6%. Se trataría de una novedad, dado que hasta ahora el Gobierno impone techos a las paritarias, procurando que su actualización esté por debajo de la inflación y sosteniendo así el ancla antiinflacionaria.
Aun así, el problema es que el ministro de Economía no desglosó esa cifra. En el último año, según el Indec, los salarios privados formales crecieron un 29,7%, casi cuatro puntos menos que la inflación del período. En cambio, los salarios no registrados subieron un ridículo 59,5%.
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O sea que el crecimiento real del índice de salarios del organismo estadístico está dado solamente por el crecimiento de los salarios informales. Sin embargo, a nadie se le escapa que la gran mayoría de los trabajadores no registrados están bastante peor que los formales.
No son pocos los analistas del sector privado que atribuyen esta fuerte suba de los salarios informales a un cambio metodológico del Indec, que permitiría captar mejor los ingresos en negro, y no a una suba verdadera del bolsillo.
Sea como sea, esto indica que el 25,4% de aumento salarial que espera Caputo para 2027 podría atribuirse mayormente a los trabajadores en negro, y que, encima, estos ni siquiera verán esa cifra reflejada realmente en un mejor poder de compra. Así, su pretensión podría terminar no teniendo ningún impacto.
Caputo no quiere atrasar más el dólar
Hay un segundo aspecto por el que el ministro de Economía admitió indirectamente que la actividad viene demasiado planchada. En la misma reunión de la Mesa Política del martes pasado, precisó que, como dice el proyecto del Presupuesto 2027, se prevé un dólar promedio de 1.728 pesos.
Pero, curiosamente, tras su presentación, la gacetilla difundida por la Casa Rosada agregó que ese tipo de cambio esperado "no se trata de una predicción sino (que) surge del cálculo entre el tipo de cambio actual por la inflación estimada para el 2027".
En otras palabras, Caputo busca que el dólar no se siga atrasando el año próximo más de lo que ya lo está actualmente. La consultora Outlier explicó que, por lo tanto, sería esperable que "el tipo de cambio real proyectado quede relativamente estable".
Actualmente, el tipo de cambio real que mide el Banco Central se encuentra en 85 puntos, 15 menos que hace un año y en los mismos niveles que octubre de 2024.
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Es este uno de los principales factores de la crisis de la industria, que perdió enormemente competitividad en los últimos dos años frente a productos fabricados en el exterior. El sector manufacturero cayó casi un 9% desde noviembre de 2023.
Resulta curiosa esta definición de Caputo, ya que se mete en predicciones sobre el tipo de cambio que en verdad maneja el Banco Central, justo cuando el Gobierno quiere dotar a la entidad de una supuesta independencia.
Pero, más allá de eso, el dicho del ministro de Economía resulta dudoso: el tipo de cambio esperado en el Presupuesto 2027 para diciembre de 2027 es de 1,847 pesos, lo que equivale a una suba del 15% respecto a los 1.600 pesos en los que se estima para diciembre de 2026. Comparándolo con la inflación punta a punta prevista de un 18%, esto implica que en verdad sí se anticipa que se profundice el atraso cambiario el año próximo.
Este es, precisamente, el otro punto que debilita la perspectiva de Caputo. Si la inflación resultante es mayor a ese 18%, los salarios reales crecerán menos o caerán más, y el atraso del dólar será todavía mayor.
Aunque la previsión de este Presupuesto resulta más realista que la del de 2026, el mercado considera que la inflación (punta a punta) de 2027 será del 20,5%, unos dos puntos y medio más. Y el antecedente no es auspicioso. El año pasado, el Gobierno preveía que el IPC acumulado de este año sería del 10,1%, cuando ahora admite que será del 29%.
En resumen, Caputo busca dar señales a los mercados de que, pese a lo que dice Milei, entiende que la cosa no va con el nivel de actividad actual. Aun así, las cifras frías indican que, en pleno año electoral, el achicamiento del bolsillo podría seguir profundizándose
