La Asociación Bancaria acordó con las cámaras empresariales del sector una actualización salarial del 1,9% correspondiente a septiembre de 2026, con lo que los incrementos acumulados durante los primeros nueve meses del año alcanzaron el 23,6% respecto de los salarios de diciembre de 2025. Con la aplicación del nuevo ajuste, el salario inicial quedó establecido en $2.552.560,34, al que se suman $73.786,55 por participación en las ganancias (ROE), para alcanzar un ingreso de $2.626.346,89.
El acuerdo también fijó en $2.275.519,25 el monto mínimo correspondiente al Día del Bancario, que deberá abonarse hasta el 6 de noviembre. Según informó el sindicato que conduce Sergio Palazzo, la actualización alcanza a las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, tanto remunerativas como no remunerativas, e incluye los adicionales convencionales y no convencionales.
Las partes acordaron mantener durante octubre, noviembre y diciembre el mecanismo de actualización aplicado en los entendimientos anteriores, mientras que la próxima instancia de negociación quedó prevista para la segunda quincena de enero de 2027. De esta manera, el esquema paritario del sector continuará con revisiones salariales periódicas hasta el cierre del año, en una economía en la que la evolución de los ingresos debe analizarse en relación con la inflación acumulada y el costo de vida.
Paritarias e inflación: el alcance
La evolución de los salarios bancarios vuelve a poner en discusión la relación entre las actualizaciones paritarias y la inflación, una de las variables centrales para evaluar el impacto de la política económica del gobierno de Javier Milei sobre los ingresos de los trabajadores. El incremento acumulado informado por el sindicato para el período enero-septiembre coincide con la variación del índice de precios al consumidor (IPC) durante esos mismos nueve meses, aunque esa comparación debe considerar los períodos de aplicación de los aumentos y la evolución de los precios a lo largo del año.
De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, la inflación de septiembre fue del 1,9%, mientras que el aumento acumulado desde diciembre de 2025 llegó al 23,6%. En la comparación interanual, los precios registraron una suba del 33,4%. El dato de septiembre mostró una aceleración respecto del 1,7% registrado en agosto, con lo que el índice volvió a ubicarse en un nivel mensual más elevado.
El aumento del 1,9% acordado por los bancarios para septiembre se ubicó en línea con la inflación mensual informada por el organismo estadístico. Sin embargo, la coincidencia entre ambas variaciones no alcanza por sí sola para determinar si los trabajadores recuperaron poder adquisitivo, dado que para establecerlo también es necesario observar cómo se trasladaron los ajustes a los salarios efectivamente cobrados y cómo evolucionaron los precios de los bienes y servicios que componen los gastos de los hogares.
La cuestión resulta relevante para analizar la política salarial del Gobierno, que sostiene un programa económico basado en el ajuste fiscal, la desaceleración de la inflación y la búsqueda de una reorganización de los precios relativos. Aunque la reducción de la inflación respecto de los niveles registrados durante la etapa de mayor aceleración constituye una variable importante, el comportamiento de los ingresos reales depende de que las remuneraciones acompañen los precios y de que los hogares puedan afrontar los gastos corrientes sin recurrir a un mayor endeudamiento o reducir su consumo.
El escenario también exige distinguir entre el aumento nominal de los salarios y su capacidad de compra. Un trabajador puede recibir incrementos sucesivos durante el año y, aun así, no mejorar su situación económica si esos ajustes apenas compensan el encarecimiento de los alimentos, los servicios públicos, el transporte, la salud y otros componentes del presupuesto familiar. Por esa razón, el porcentaje acumulado de una paritaria debe leerse junto con los indicadores de inflación y no como una medida aislada de recuperación salarial.
El entendimiento anunciado por la Asociación Bancaria establece que durante octubre, noviembre y diciembre continuará el mecanismo aplicado en los acuerdos anteriores, con el mismo alcance sobre los conceptos salariales. La decisión permite mantener una referencia para las actualizaciones de los últimos tres meses del año y deja abierta la continuidad de las conversaciones con las entidades empresariales. La próxima negociación fue prevista para la segunda quincena de enero de 2027. Hasta entonces, el comportamiento de los precios será determinante para evaluar el resultado del esquema, especialmente si la inflación vuelve a acelerar o si se producen variaciones en los rubros que tienen mayor incidencia en el presupuesto de los trabajadores.
El sindicato informó que el incremento alcanza a las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, tanto remunerativas como no remunerativas, e incluye los adicionales convencionales y no convencionales. Esa precisión es importante porque el acuerdo no se limita al salario básico, sino que contempla los distintos conceptos comprendidos en el esquema salarial del sector.
La actualización también modifica el monto mínimo del Día del Bancario, que pasó a $2.275.519,25 y deberá abonarse hasta el 6 de noviembre. El pago constituye un componente adicional de los ingresos anuales de los trabajadores alcanzados por el acuerdo, aunque su impacto debe diferenciarse de la evolución mensual del salario habitual.
