Ni la industria tecnológica se salva: dejó de crear puestos de trabajo por primera vez en dos décadas

Durante más de veinte años, la industria tecnológica fue una excepción dentro del mercado laboral argentino, pero esa dinámica comenzó a cambiar: un informe del sector detectó el primer freno en la creación de empleo desde 2004, en un contexto de deterioro salarial y de creciente impacto de la inteligencia artificial sobre el trabajo.

02 de julio, 2026 | 00.05

En los últimos años mientras otros sectores atravesaban momentos de crisis, la industria tecnológica seguía incorporando trabajadores y consolidaba la imagen de gran "refugio" del empleo privado argentino. Esa excepcionalidad, sin embargo, empezó a resquebrajarse: por primera vez desde 2004, el sector dejó de crear puestos de trabajo de manera sostenida y comenzó a mostrar señales de estancamiento, en un contexto de pérdida salarial y profundos cambios impulsados por la inteligencia artificial.

El diagnóstico surge de un informe presentado por del Observatorio del Trabajo Informático (OTI), que identificó un cambio de ciclo para una de las actividades más dinámicas de la economía del conocimiento. Además del freno en la generación de puestos de trabajo, el relevamiento advirtió que los salarios volvieron a perder contra la inflación, mientras que el avance acelerado de la inteligencia artificial ya empezó a modificar la demanda de algunos perfiles laborales, además de precarizar muchos otros puestos existentes.

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Destrucción de puestos y pérdida salarial

Durante más de dos décadas la industria del software fue presentada como el gran “refugio” del empleo argentino, un sector que seguía contratando incluso cuando el resto de la economía destruía puestos de trabajo. Sin embargo, ese ciclo comenzó a mostrar señales de agotamiento y, por primera vez desde 2004, el empleo informático dejó de crecer y ya acumula varios trimestres de estancamiento. 

“Los números señalan varios trimestres continuos de pérdida y/o empate en la creación de puestos de trabajo, tras una desaceleración que ya se venía percibiendo en los últimos meses”, indicó el Informe Anual 2025-2026 del Observatorio del Trabajo Informático (OTI). De hecho, el sector tecnológico cerró diciembre con algo más de 170.000 trabajadores registrados, perdiendo casi un centenar de puestos en el último trimestre. 

Además, los especialistas del sector advirtieron que los salarios perdieron poder adquisitivo durante 2025 y continuaron por debajo de la inflación en los primeros meses de 2026 mientras, por su parte, la inteligencia artificial (IA) empezó a modificar la estructura del mercado laboral y a reducir la demanda de algunos perfiles de ingreso.

Sobre ello y según el procesamiento de datos de la EPH-INDEC, SIPA y ARCA, agregaron que “el caso de los informáticos no escapó a la tendencia general entre los salarios argentinos que, salvo pocas excepciones, perdieron poder adquisitivo”. A esa regla general debe agregarse que la actividad no cuenta con paritarias periódicas ni con convenio colectivo de trabajo que proteja su poder adquisitivo y aborde las particularidades de la actividad.

Se trata de una industria donde la gran mayoría de los trabajadores son varones, de formación universitaria y con una edad promedio en torno a los 40 años (contrario a la idea de que está compuesto mayoritariamente por sub 30 o, incluso, sub 20).

Desde el OTI pusieron la lupa también en el impacto que la explosión de los nuevos modelos de inteligencia artificial (IA) tiene a nivel local. “El uso de la tecnología se expandió a todo el aparato productivo incluyendo al sector público, no sin grandes dificultades y el surgimiento de nuevos problemas”, remarcaron. El principal y de mayor impacto social es -según advirtieron- el despido de cientos de trabajadores. Se agregan “todo tipo de fallos de seguridad informática que trajo aparejado el uso descontrolado de la IA”.

Otro dato que reflejó la realidad de la industria informática en el país es la fuerte concentración en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ya que el 67,8% de los trabajadores informáticos se localizan en empresas con radicación en dicha jurisdicción. Se agregó, asimismo, que el 10,4% de los trabajadores del sector hace pluriempleo (tiene más de un trabajo), más de 35.000 trabaja de manera freelance y 76% bajo modalidad de teletrabajo o híbrido.

Impacto de la reforma libertaria

La reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo nacional y sancionada en marzo de este año conllevó la quita de diferentes derechos laborales, colectivos e individuales. Según explicaron desde el OTI, para los trabajadores y trabajadoras del sector, esta reforma representa “una doble precarización”. Por un lado, se pierden derechos que regían bajo la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), incluso "barre con algunas mejoras relativas como, por ejemplo, la Ley de Teletrabajo", mencionaron.

Por otra parte, destacaron que no garantiza la protección de un convenio colectivo específico para el sector que determine los roles laborales, establezca escalas salariales y que “represente un espacio de diálogo intersectorial donde se discutan además la implementación de herramientas de IA y su impacto”.

En dicha coyuntura los investigadores también pusieron el acento en la situación de los trabajadores que producen IA. “La narrativa corporativa habla de algoritmos autónomos e inteligencia artificial, pero oculta una vasta cadena de trabajo humano precario”, alertaron. Puntualmente se refirieron a los etiquetadores o trabajadores de datos, “la base invisible y fundamental de este sistema” ya que su labor consistente en anotar imágenes, clasificar textos, moderar contenido y "entrenar" a los chatbots, es decir son “el combustible sin el cual la IA no podría funcionar.”.

Pese a ello, “se les paga por pieza, centavos por tarea, sin garantía de derechos laborales básicos, exponiendo a las personas a contenido traumático y desarrolladas bajo una total asimetría de poder con las plataformas o empresas contratantes”, detallaron.

De igual modo, mencionaron las consecuencias vinculadas a que las herramientas que ayudan a crear "se vuelven mecanismos de nuestra propia inseguridad laboral, donde el mito del pleno empleo en IT se resquebraja”. Por último, destacaron que “el Estado debe intervenir para regular los impactos laborales de la IA, promoviendo la capacitación y redistribución de las ganancias de productividad, en lugar de subsidiar la precarización”, en referencia a los cuantiosos beneficios tributarios que reciben las empresas del sector.