Los jubilados y pensionados recibirán un aumento del 2,8% en febrero en sus haberes, en línea con la inflación de diciembre informada por el INDEC. La actualización se realiza bajo la fórmula de movilidad vigente desde abril de 2024, que ajusta los ingresos previsionales de manera mensual según el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Este esquema, implementado durante el primer año de gobierno de Javier Milei, eliminó otros componentes de la fórmula anterior y dejó las jubilaciones atadas exclusivamente a la inflación, sin mecanismos de recomposición del poder adquisitivo perdido.
Jubilación mínima en febrero de 2026
Con el incremento del 2,8%, el haber mínimo jubilatorio pasará a ser de $359.219,42 en febrero de 2026. A ese monto se le suma el bono previsional de $70.000, que permanece congelado desde marzo de 2024. De esta manera, el ingreso total de los jubilados que cobran la mínima alcanzará los $429.079,70, cifra que funciona en la práctica como el “salario mínimo” para quienes dependen exclusivamente del sistema previsional.
El aumento también impacta de forma proporcional en el resto de las prestaciones previsionales:
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PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor): $287.375,53, equivalente al 80% de la jubilación mínima.
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Pensiones no contributivas por invalidez o vejez: alrededor de $251.453,59, lo que representa el 70% del haber mínimo.
En todos los casos, el bono previsional sigue siendo un componente clave para sostener los ingresos más bajos, aunque su falta de actualización reduce su peso real mes a mes.
El impacto de la fórmula actual en los haberes
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que, con la fórmula actual, las jubilaciones continúan perdiendo poder adquisitivo. Según el relevamiento, entre octubre y diciembre de 2025 los haberes sin bono quedaron 2,3% por debajo del nivel real del último trimestre del gobierno anterior.
Para quienes cobran el bono, la caída es aún mayor: la pérdida de poder adquisitivo alcanza el 16,8% en la comparación interanual. En diciembre de 2025, la jubilación mínima sin bono se ubicó en $340.886. El informe señala que, de haberse mantenido la fórmula de movilidad anterior, ese haber habría ascendido a $434.279, una diferencia del 27,4%.
Uno de los puntos más cuestionados del esquema vigente es la falta de actualización del bono previsional, que sigue fijo en $70.000 desde marzo de 2024. En un contexto de inflación acumulada elevada, este congelamiento profundiza la pérdida de ingresos reales de los jubilados que cobran la mínima.
A esto se suma el veto presidencial al aumento previsional aprobado por el Congreso en julio de 2025, que incluía un incremento excepcional del 7,2%, la suba del bono a $110.000 y su posterior actualización por inflación, además de cambios en la moratoria previsional y en la PUAM. Todas esas medidas quedaron sin efecto. Así, en febrero de 2026, el salario mínimo efectivo de los jubilados queda definido por una jubilación mínima de $359.219,42 más un bono congelado, en un escenario de fuerte debate sobre la sustentabilidad y el poder de compra del sistema previsional.
