El Gobierno enfrentará la próxima semana el primer gran test frente al mercado después del escándalo de la anulación del índice que que mide la inflación cuando busque renovar un stock de deuda de 10 billones de pesos del Tesoro nacional, en un contexto que se agravó tras dos ruedas consecutivas de caída de los valores de los activos financieros argentinos y una nueva suba del riesgo país por arriba de los 500 puntos.
El equipo económico enfrentará al mercado con una ajustada liquidez equivalente a apenas 40% del vencimiento y la necesidad no solo de renovar el total de la deuda que vence sino de absorber la liquidez que está inyectando el Banco Central a través de la compra de divisas y que para la administración del presidente Javier Milei es el motivo central en la aceleración de la inflación.
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Los mercados financieros atraviesan jornadas de pérdidas en un contexto internacional adverso potenciado por la crisis política que generó la decisión de anular el nuevo índice de inflación a poco menos de una semana de ser dado a conocer por el Indec y que provocó la renuncia del titular de ese organismo, Marco Lavagna.
El Gobierno viene ensayando distintas operaciones para contener el escándalo que fueron desde afirmar que se trataba de un tema de tiempos y que se iba a aplicar cuando la inflación converja a cero a sostener que el trabajo de los técnicos del Indec estaba mal realizado y debía comenzar todo el proceso desde cero.
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La percepción en el mercado es que el nuevo indicador iba a reconocer oficialmente el nivel de ajuste de los ingresos de los últimos dos años y sincerar el mayor nivel de pobreza y que, además de desmentir el discurso libertario habilitaba una nueva presión para recomponer salarios y jubilaciones.
El aumento de la conflictividad social podría a la vez aumentar las expectativas de inflación en un año en el que ya se esperaba que se acelere por el ajuste de las tarifas de servicios públicos regulados por el Gobierno y de los alimentos por la reducción de retenciones a las exportaciones.
La intervención del equipo económico en el mercado de cambios mantuvo el valor del dólar mayorista, que cerró 1.449 pesos, contenido con operaciones de ventas de bonos atados a la evolución del dólar oficial., mientras el dólar que se utiliza para sacar fondos del país subió 0,3% a 1.497 pesos.
En el mercado bursátil, el índice Merval de las empresas líderes cayó otro 1% medido en dólares y ya acumula 5,9% de pérdida solo en tres ruedas del mes, mientras en pesos retrocedió 0,7% diario y 5,7% en el mes. Los ADR de las empresas argentinas que operan en Wall Street cerraron con mayoría de bajas, salvo excepciones que llegaron hasta el 5% en el caso de Telecom.
Pero el desafío del Tesoro será convencer al mercado que la cancelación del nuevo índice de inflación no afectará el rendimiento de los títulos públicos, especialmente los que actualizan por CER.
El próximo lunes será el llamado a licitación y la Secretaría de Finanzas informará la oferta de títulos que pondrá a disposición del mercado, que se espera tengan predominio de los bonos a tasa fija, como las Lecap que capitalizan los intereses, y que permiten garantizar una tasa de interés que en las últimas licitaciones fueron por encima de la inflación esperada según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central de la República Argentina.
El mercado de pesos pareció estabilizarse en las últimas jornadas, con la Tasa Nominal Anual de caución a 1 día en 32,4% de promedios, 270 puntos básicos por debajo del lunes, cuando se disparó presumiblemente por una estrategia de Economía de forzar al Banco Nación a transferir fondos al Banco Central.
El Tesoro tiene un saldo de poco más de 4 billones de pesos en la cuenta que tiene en el Banco Central con los que tiene que enfrentar el vencimiento de la semana próxima por unos 10 billones de pesos y otros 9,5 billones de pesos en la última semana del mes.
El Gobierno tiene que hacer frente esta semana al pago de 835 millones de dólares de intereses con el FMI y hasta ahora solo se sabe que el Tesoro de Estados Unidos le giró DEG (la moneda del Fondo Monetario Internacional) por el equivalente a 808 millones de dólares en condiciones que no fueron reveladas.
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En las cuentas que el Tesoro mantiene en el BCRA se materializaron el 29 de enero 400 millones de dólares sin que se registren movimientos en pesos ni se contabilicen compras de divisas, pero en los días siguientes se usaron 26,5 millones el 30 de enero y 64,5 millones el 2 de febrero (último dato disponible), por lo que el saldo actual es de 461 millones de dólares.
En pesos, el saldo se mantiene en 4,3 billones después de ingresar el viernes pasado 2 billones que absorbió como saldo neto en la última licitación de deuda.
Las cuentas muestran un saldo muy ajustado tanto en pesos como en dólares, por lo que se espera que el Gobierno sostenga su política de altas tasas de interés en pesos y dólar planchado, una combinación que está usando para bajar la inflación pero que está generando la profundización de la recesión.
