La inflación de los alimentos mostró una fuerte desaceleración en la cuarta semana de agosto, aunque el dato semanal no alcanza para ocultar dónde se concentra la presión sobre los precios de la canasta cotidiana. Según el relevamiento de la consultora LCG, los precios de Alimentos y Bebidas registraron una variación promedio de apenas 0,1% en la semana, luego del aumento de 0,8% observado en la tercera semana. Con este resultado, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,4%, mientras que la inflación acumulada durante agosto alcanzó 1,2%.
El resultado puede leerse como una nueva señal de desaceleración en el margen, pero también muestra una composición que resulta menos favorable para los hogares que lo que sugiere el promedio general. Mientras algunos rubros registraron bajas, otros productos de consumo habitual continuaron acumulando aumentos por encima del índice. En particular, los productos de panificación, cereales y pastas llegaron a una suba de 5,4% en las últimas cuatro semanas, seguidos por lácteos y huevos, con 3%, y carnes, con 1%.
La fotografía de la última semana, de todos modos, fue diferente. Las bajas en panificados, lácteos y verduras compensaron las subas de categorías con menor peso dentro de la canasta, mientras que las carnes no registraron modificaciones. El informe de LCG precisa que "La 4ta semana de agosto presentó una variación promedio casi nula en los precios de Alimentos y Bebidas" y agrega que "Los precios se mantuvieron estables luego del ascenso de 0,8% en la semana previa".
En la cuarta semana de agosto, las bebidas e infusiones para consumir en el hogar fueron las que más aumentaron, con una variación de 0,33%, seguidas por azúcar, miel, dulces y cacao, con 0,12%, mientras que condimentos y otros productos alimenticios avanzaron 0,07%. Las comidas listas para llevar subieron 0,04% y las carnes permanecieron sin cambios. En el otro extremo, los productos de panificación, cereales y pastas registraron una baja de 0,22%, los lácteos y huevos retrocedieron 0,10% y las verduras cayeron 0,09%.
En el acumulado del octavo mes, panificados fue uno de los rubros que más contribuyeron a contener el índice en los últimos siete días, pero continúan siendo, por lejos, el principal factor de presión cuando se mira el período móvil de un mes. LCG calcula que más de la mitad de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explica por la evolución de los productos de panificación, cereales y pastas, que acumularon un aumento de 5,4%. A ese comportamiento se suman los lácteos, con una variación de 3%, y las carnes, con 1%, que explican buena parte del resto de la suba.
La dinámica resulta significativa porque se trata de productos que tienen una incidencia directa sobre el gasto de los hogares. El comportamiento de agosto también permite reconstruir una secuencia de precios que comenzó con mayores movimientos y terminó, por ahora, en una estabilización. El relevamiento de LCG de la primera semana había registrado un aumento de 0,6% en Alimentos y Bebidas, con presión especialmente sobre carnes y panificados, mientras que algunas bajas en bebidas y verduras habían compensado parte del incremento.
Una semana después, la dinámica continuó mostrando aumentos en algunos productos, y en la tercera semana el escenario volvió a modificarse con fuerza. Las verduras llegaron a subir 7,5%, las frutas 3,1% y los aceites 2,3%, mientras que las bebidas registraron una baja. El promedio de inflación de alimentos de las últimas cuatro semanas se encontraba entonces en 2%, según el relevamiento.
Ese recorrido explica por qué el dato de la cuarta semana no debe interpretarse como una desaparición de la presión inflacionaria sobre los alimentos. El promedio móvil de cuatro semanas se redujo a 1,4%, una baja de 0,6 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, pero la dispersión entre categorías continúa siendo amplia. El propio informe de LCG señala que "Las variaciones de precios presentaron mayor dispersión y presencia de valores extremos en ambos lados de la distribución".
Además, el relevamiento muestra que el porcentaje de productos que aumentó se ubicó por encima del promedio de las últimas semanas. El informe señala que "El porcentaje de productos subió por encima del promedio de las últimas semanas". Esto agrega otro elemento al análisis: aunque la magnitud promedio del aumento haya sido baja, no necesariamente implica que la mayoría de los consumidores haya encontrado una estabilidad equivalente en las góndolas.
La diferencia entre el promedio y la experiencia cotidiana de los consumidores también aparece en la evolución de los principales alimentos. Panificados, lácteos y carnes son categorías que acumulan aumentos mensuales superiores al promedio de alimentos y bebidas. En particular, el 5,4% de los panificados en cuatro semanas contrasta con el 1,4% del promedio general, casi cuatro veces más.
El dato anticipa que la inflación general de este mes volviera a superar el 2%. El INDEC informó una variación de 2,1% en el séptimo mes del año, luego del 1,9% de junio, lo que interrumpió la secuencia de desaceleración que se había registrado durante el segundo trimestre. La evolución de agosto será, por lo tanto, seguida con atención por el mercado y por el Gobierno, que necesita sostener la desaceleración de los precios para mostrar que el programa económico puede atravesar el segundo semestre sin una nueva aceleración.
El relevamiento de LCG tiene además una característica que debe ser considerada al momento de comparar sus cifras con el IPC oficial. La consultora realiza el relevamiento mediante web scraping los días miércoles, sobre 8.000 alimentos y bebidas de cinco supermercados, y los cortes semanales se producen precisamente los miércoles. Los ponderadores utilizados corresponden a la estructura del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires.
Por eso, aún el 1,2% acumulado en agosto no equivale a una estimación del IPC nacional del mes. Es un indicador adelantado de la evolución de los alimentos y bebidas que permite observar movimientos de precios antes de la publicación del dato oficial. La señal que deja esta semana es, en principio, de moderación, pero con un problema que sigue presente: la desaceleración no se distribuye de manera pareja.
El Gobierno puede exhibir una inflación semanal de alimentos cercana a cero, pero el consumidor que compra pan, pastas, lácteos o carne enfrenta una evolución distinta cuando compara los precios actuales con los de un mes atrás. La diferencia entre ambos enfoques es precisamente la que impide reducir el análisis a un único porcentaje.
