Era la primera reunión del ministro de Economía, Luis Caputo, con industriales luego del duro cruce que mantuvo con el CEO de Techint, Paolo Rocca. Los popes fabriles esperaban definiciones en un contexto de pérdida de competitividad, caída del consumo y ausencia total de políticas industriales. El apoyo a la flexibilización laboral no se la negaron los empresarios, pero manifestaron su preocupación por los sectores más afectados y la necesidad de trabajar en la recuperación de la industria. Pero Caputo es hábil para quitarse la marca y responsabilizó a gobernadores e intendentes por los impuestos, como si la política cambiaria y fiscal la manejaran esas jurisdicciones.
Las autoridades de la UIA analizaron la agenda para la modernización laboral. Coincidieron en la importancia de avanzar con la modernización del marco laboral como condición necesaria para la generación de empleo formal, luego de más de una década sin creación de nuevo empleo registrado. Es fundamental la reducción de la litigiosidad y la posibilidad de que las empresas tengan mayor previsibilidad del marco normativo.
Sin embargo, manifestaron su preocupación por el desempeño negativo de la actividad y manifestaron la importancia de que continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal. Coincidieron en la importancia de generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial y PyME.
La UIA planteó la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales. Un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible. Caputo les respondió que la competitividad de la industria es responsabilidad de provincias y municipios.
Pero las provincias no hacen magia. Buenos Aires es responsable del 50% del valor agregado industrial del país y es la más golpeada por la apreciación cambiaria, la liberalización de las importaciones, la caída del mercado interno y la pérdida de poder adquisitivo. En un año, se destruyó 10% del valor agregado industrial bonaerense. En la Rioja se suman los ceses y despidos en la industria textil. El ajuste y la apertura golpean fuerte.
Lo que pretende Caputo es que las provincias ajusten más impuestos, mientras las ahoga con la baja de las transferencias de Nación. Con esa misma falta de fondos, le es imposible crear programas de ayuda a pymes y trabajadores. La única opción, la preferida de Caputo, es tomar deuda.
El Centro de Estudios UIA (CEU) presentó los datos de diciembre, donde la producción nacional registró una caída interanual del 3,9%. La industria cerró el año con un crecimiento del 1,6% interanual, aunque se ubicó un 9,6% por debajo de los niveles de 2022. En cuanto al empleo registrado, en octubre se aceleró la caída con una pérdida de 6.718 empleos en relación a septiembre (-0,6%), acumulando una baja de 60.224 puestos de trabajo desde el último máximo alcanzado en agosto de 2023.
La Unión Industrial Argentina sostiene que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico. Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna.
