El 2025 cerró con superávit comercial pero se dispararon las importaciones a niveles históricos

El intercambio comercial dejó superávit en 2025, pero el fuerte salto de las importaciones —en especial desde China— reconfiguró el balance externo.

20 de enero, 2026 | 17.40

El comercio exterior cerró 2025 con saldo positivo, aunque con una tendencia que marca la apertura extrema que propone el gobierno de Javier Milei: las importaciones representaron el segundo mayor registro histórico en casi 40 años. Los últimos datos del Indec muestran que el superávit se sostuvo más por la debilidad de las exportaciones que por una mejora estructural, mientras las importaciones crecieron con fuerza, impulsadas por el ingreso de bienes de consumo y productos provenientes de China.

El balance del comercio exterior de 2025 arrojó un superávit anual moderado, muy inferior al registrado el año anterior. Según datos oficiales, las exportaciones totalizaron cerca de U$S 87.077 millones, mientras que las importaciones alcanzaron U$S 75.791 millones, dejando un saldo positivo de U$S 11.286 millones. 

La cifra marca un contraste con 2024, cuando el superávit había sido significativamente mayor (U$S 18.900 millones). En 2025, en cambio, el frente externo empezó a mostrar tensiones por el avance sostenido de las compras al exterior.

Las importaciones crecieron mucho más que las exportaciones

Uno de los datos centrales del informe oficial es que las importaciones aumentaron casi 25% interanual en valores, muy por encima del crecimiento de las exportaciones, que avanzaron apenas 9,3% en el mismo período. El desbalance refleja la dinámica económica que desea el Gobierno: mayor apertura comercial y una apreciación del tipo de cambio real que abarató los productos importados.

En volumen, el salto fue todavía más marcado. El ingreso de bienes desde el exterior creció a tasas de dos dígitos, mientras las ventas externas permanecieron estancadas, afectadas por precios internacionales más bajos y un desempeño irregular de los complejos exportadores tradicionales.

Bienes de consumo: el rubro que más presionó el balance

Uno de los crecimientos más significativos se dio en las importaciones de bienes de consumo, que registraron una suba superior al 54% en 2025. Este rubro pasó a explicar una porción creciente del total importado, desplazando a los bienes intermedios y de capital.

Electrodomésticos, productos electrónicos, textiles y bienes durables lideraron el avance, impulsados por la eliminación de restricciones, la normalización del comercio y una mayor oferta de productos extranjeros en el mercado local.

China gana cada vez más peso como socio comercial

Otro dato relevante del informe es el crecimiento del peso de China en el esquema de importaciones. Durante 2025, las compras al país asiático aumentaron más de 50%, consolidándolo como uno de los principales proveedores de bienes de consumo y manufacturas. China explicó una porción significativa del incremento total de las importaciones, especialmente en rubros como electrónica, maquinaria liviana y productos para el hogar.

Exportaciones estancadas y menor aporte del agro

Del lado de las exportaciones, el desempeño fue más limitado. Si bien hubo una mejora en los volúmenes respecto del año previo, los precios internacionales jugaron en contra. El complejo agroexportador aportó menos dólares que en 2024, mientras que las manufacturas de origen industrial no lograron compensar esa caída.

El informe señala que la falta de diversificación y el bajo dinamismo de las ventas externas explican buena parte de la fragilidad del superávit comercial, que hoy depende más de factores coyunturales que de una expansión genuina de las exportaciones.

El cierre de 2025 deja un mensaje claro: el superávit comercial se mantiene, pero con bases más débiles. El crecimiento de las importaciones, en especial de bienes de consumo, y el mayor peso de China como proveedor amenazan el equilibrio externo. 

De cara a 2026, el interrogante es si el aumento de las importaciones seguirá superando a las exportaciones. Si esa tendencia se consolida, el saldo comercial podría reducirse aún más, reabriendo tensiones en un frente clave para la estabilidad macroeconómica y el precio del dólar.