La cadena de cafeterías Le Blé, una de las que más se expandió en Buenos Aires durante los últimos años, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial tras quedar imposibilitada de afrontar sus obligaciones, en el contexto de la fuerte caída del consumo bajo el gobierno de Javier Milei.
La empresa, que opera jurídicamente bajo el nombre Be Larch S.A., declaró una deuda total de $1.566,8 millones con 76 acreedores y atravesó, en paralelo, un ajuste masivo, ya que llegó a tener 39 locales pero hoy mantiene solo 20 abiertos. Esto redundó en fuerte ajuste de personal, al pasar de 49 trabajadores en noviembre de 2025 a 15 al momento de la presentación judicial.
La crisis financiera se aceleró a partir del 10 de abril de 2026, cuando la compañía no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y comenzaron los rechazos de cheques. El Banco Central registra 175 cheques rechazados por más de $205 millones, mientras que la firma también enfrentó dos pedidos de quiebra impulsados por Posta Express y Molino Chacabuco. Entre sus acreedores figuran bancos, proveedores, organismos fiscales y trabajadores, con deudas laborales superiores a los $112 millones.
El deterioro también quedó reflejado en sus balances. En 2025, Be Larch facturó $2.577,8 millones, un 16% menos que el año anterior, y pasó de una ganancia de $177,6 millones a una pérdida de $214,3 millones. A fines de ese año, además, tenía un capital de trabajo negativo por $687,4 millones.
La empresa atribuyó la caída de ingresos a la pérdida de unidades comerciales, la salida de franquiciados de alta facturación y la baja del consumo gastronómico. En ese contexto, cerró locales propios deficitarios, redujo su estructura administrativa y pidió judicialmente reabrir cuentas bancarias embargadas para poder continuar operando.
Los números de la crisis financiera de Le Blé
Le Blé, bajo el nombre de Be Larch, atraviesa un marcado deterioro de su situación financiera, según los registros de la Central de Deudores del Banco Central recopilados por Indicadores.ar. A junio de 2026, la empresa acumulaba una deuda de $532,3 millones solo con el sistema bancario, el nivel más alto de los últimos 25 meses, y estaba clasificada en “situación 4”, correspondiente a un escenario de alto riesgo de insolvencia.
El cuadro se agrava por la acumulación de cheques rechazados. Entre abril y junio de este año, la compañía registró 175 cheques sin fondos por un total de $205 millones. De acuerdo con la información disponible, ninguno de esos rechazos había sido regularizado, por lo que la totalidad del monto continuaba impaga.
La deuda se distribuye entre distintas entidades financieras, aunque el principal acreedor es el Banco Galicia, con $204 millones y una calificación de la empresa en situación 4. También aparecen obligaciones relevantes con Banco Nación, Banco Ciudad y Banco Macro.
