Las empresas industriales no esperan una recuperación significativa de la actividad durante los próximos tres meses y, frente a una demanda interna que continúa por debajo de los niveles necesarios, tampoco proyectan una expansión del empleo. La nueva Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC muestra que apenas el 13 por ciento de los empresarios prevé un aumento de la producción entre agosto y octubre, mientras que el 16,1 por ciento anticipa una caída y el 70,9 por ciento restante no espera cambios. El balance de expectativas quedó en -3,1 puntos. El dato sobre el empleo resulta todavía más contundente. Solo el 4,1 por ciento de las industrias consultadas espera aumentar su dotación durante los próximos tres meses, frente a un 17,1 por ciento que anticipa una reducción. El 78,8 por ciento restante proyecta mantener sin cambios la cantidad de trabajadores. El balance de expectativas laborales quedó así en -13 puntos.
El relevamiento oficial expone un escenario en el que las expectativas empresariales todavía no acompañan el discurso de una recuperación generalizada de la economía. El indicador de confianza empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,2 por ciento en julio y, aunque mostró una mejora frente a meses anteriores, continúa en terreno negativo. La principal limitación señalada por las compañías no es la falta de capacidad productiva ni de trabajadores, sino la insuficiencia de demanda.
En julio, el 52,9 por ciento de las industrias consultadas identificó a la "demanda interna insuficiente" como el principal factor que limita su capacidad para aumentar la producción. El porcentaje fue incluso superior al registrado tres meses antes, cuando había alcanzado el 51,8 por ciento. Al mismo tiempo, el uso de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 59,1 por ciento en junio, lo que muestra que existe margen para producir más, pero no necesariamente compradores para esa producción.
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La falta de pedidos también aparece entre las principales señales de cautela. El 49,7 por ciento de las industrias consideró en julio que su cartera total de pedidos estaba "por debajo de lo normal", mientras que apenas el 2,8 por ciento la ubicó por encima de ese nivel. El balance entre ambas respuestas fue de -46,9 puntos. Para los próximos tres meses, el panorama tampoco anticipa una modificación sustancial. El 17 por ciento de las empresas espera que aumenten los pedidos provenientes del mercado interno, mientras que el 22 por ciento prevé una disminución y el 61 por ciento estima que no habrá cambios. El balance de expectativas sobre los pedidos internos quedó en -4,9 puntos.
La industria
La debilidad de la demanda comienza a trasladarse de manera directa a las decisiones sobre personal. Con una parte significativa de las empresas que no encuentra suficientes pedidos para utilizar plenamente su capacidad productiva, la contratación deja de aparecer como una prioridad para los próximos meses.
El 17,1 por ciento de las industrias anticipa una reducción de su cantidad de empleados entre agosto y octubre, mientras que solo el 4,1 por ciento proyecta incorporar personal. La diferencia arroja un balance de -13 puntos. La amplia mayoría, el 78,8 por ciento, espera mantener estable su dotación. El comportamiento esperado por las empresas se inscribe, además, en un proceso de pérdida de puestos de trabajo que ya se viene registrando en el sector. La industria manufacturera acumula una reducción de 89.667 empleos privados formales desde 2023, de acuerdo con los datos consignados en el relevamiento.
La situación contrasta con la capacidad disponible para producir. Si las fábricas operan con capacidad instalada ociosa y la principal restricción declarada es la falta de compradores, el incentivo empresarial para sumar trabajadores se reduce. El problema no pasa por la posibilidad física de fabricar más bienes, sino por las condiciones para colocarlos en el mercado.
El comercio
El escenario también se replica en el comercio. La Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC para supermercados y autoservicios mayoristas muestra expectativas moderadas para agosto-octubre. El 13,6 por ciento de las empresas espera que la situación comercial mejore durante los próximos tres meses, mientras que el 5,7 por ciento prevé un empeoramiento y el 80,7 por ciento considera que permanecerá sin cambios. El balance es positivo, aunque reducido, de 8 puntos.
En los pedidos realizados a proveedores, las expectativas son directamente negativas: apenas el 4,5 por ciento espera un aumento, frente a un 12,5 por ciento que anticipa una disminución y un 83 por ciento que no prevé modificaciones. El balance quedó en -8 puntos. El panorama laboral del comercio mayorista es todavía más claro. El 87,5 por ciento de los empresarios espera mantener estable la cantidad de empleados y el 12,5 por ciento anticipa una reducción. Ninguno de los consultados proyecta aumentar su dotación de personal.
La evolución del consumo ayuda a explicar estas previsiones. Las ventas minoristas PyME acumularon durante el primer semestre una caída del 2,5 por ciento, aunque en junio registraron una mejora interanual del 0,9 por ciento. En paralelo, las ventas en supermercados acumularon entre enero y mayo una baja del 2,8 por ciento, mientras que en autoservicios mayoristas la caída fue del 2,3 por ciento. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la baja del consumo y el aumento de costos derivaron en la desaparición de más de 8.400 empresas empleadoras del comercio y en la pérdida de miles de puestos de trabajo registrados.
