El dólar oficial vuelve a subir por tercera rueda consecutiva y quedó por encima de la barrera de 1.500 pesos, a $1520 en el Banco Nación. Aunque todavía se mantiene lejos del techo de la banda cambiaria fijada por el Gobierno (hoy en torno a los $1850), el movimiento coincide con un cambio de escenario estacional que comienza a preocupar a operadores y analistas. El ingreso de divisas del complejo agroexportador empieza a desacelerarse, mientras crece la demanda de cobertura frente a un segundo semestre que históricamente presenta mayores tensiones cambiarias.
En la apertura de la rueda, el tipo de cambio mayorista se ubicó en 1.496,5 pesos, con un incremento de 50 centavos respecto de la jornada anterior. La cotización acumula tres ruedas consecutivas en alza y se acerca a un umbral que, más allá de su impacto económico, tiene un fuerte peso psicológico para el mercado.
En el segmento minorista, el dólar del Banco Nación abrió en 1.520 pesos para la venta, mientras que el promedio informado por el Banco Central alcanzó los 1.520 pesos. Entre las cotizaciones financieras, el contado con liquidación operó en 1.580,78 pesos, el dólar MEP en 1.522,79 y el dólar blue en torno a los 1.540 pesos.
A pesar de esta tendencia, el tipo de cambio mayorista todavía permanece un 23,7 por ciento por debajo del techo de la banda de flotación, que luego de la actualización por inflación se ubica en 1.850,48 pesos y llegará hasta 1.879,97 hacia fines de agosto. En otras palabras, el Banco Central conserva un amplio margen antes de verse obligado a intervenir directamente en el mercado oficial.
Sin embargo, el foco de los analistas ya no pasa exclusivamente por la distancia respecto de la banda superior, sino por el cambio en las condiciones que sostuvieron la relativa estabilidad cambiaria durante los últimos meses.
Agosto, mes clave para el dólar: cambia el escenario
El segundo semestre suele modificar la dinámica del mercado de cambios. Con el grueso de la cosecha ya liquidado, disminuye el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones agroindustriales y, al mismo tiempo, aumenta la demanda de cobertura de empresas e inversores. Ese fenómeno comienza a reflejarse tanto en las operaciones del mercado spot como en la demanda de instrumentos financieros vinculados al dólar.
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Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que "la expansión de la cobertura cambiaria estuvo liderada por instrumentos linkeados al dólar". El informe destacó que, durante la última licitación del Tesoro, se colocaron 3.467 millones de dólares en el bono Dual TAMAR/Dólar Linked con vencimiento en enero de 2028. Además, el stock de bonos dólar linked en manos privadas aumentó otros 1.280 millones de dólares entre las colocaciones primarias y las compras realizadas por el Banco Central en el mercado secundario.
Durante la primera rueda de agosto adquirió 18 millones de dólares sobre un volumen operado de 514 millones, equivalente a cerca del 4 por ciento del total negociado en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).
Con ese resultado acumuló cuatro jornadas consecutivas con compras netas luego de haber interrumpido, a fines de julio, una racha de 135 ruedas consecutivas con intervención positiva. Las adquisiciones acumuladas durante 2026 alcanzan así los 13.345 millones de dólares, impulsadas principalmente por los fuertes ingresos registrados entre abril, mayo y julio.
El informe diario de Adcap describió una rueda que mantuvo presión compradora desde el comienzo."El mercado oficial de cambios se mantuvo demandado durante toda la rueda. Luego de cerrar el viernes en 1.485 pesos, el tipo de cambio abrió en 1.491 pesos y operó alrededor de 1.494 pesos durante gran parte de la jornada. La demanda se fortaleció hacia el cierre y llevó al spot hasta el máximo intradiario de 1.495 pesos", señaló la consultora.
El reporte agregó que "el Banco Central compró USD 18 millones, llevando las adquisiciones acumuladas en el año a USD 13.300 millones", aunque advirtió que el volumen negociado fue inferior al promedio de los últimos treinta días.
El informe mensual de LCG sobre el mercado de cambios mostró que, si bien la cuenta corriente cambiaria volvió a cerrar con saldo positivo en junio por tercer mes consecutivo, el superávit comenzó a reducirse respecto del año anterior. La consultora destacó que uno de los principales factores detrás de ese deterioro fue el fuerte incremento en la remisión de utilidades y dividendos.
"Es para destacar el rojo en utilidades y dividendos (USD -1.023 millones), una magnitud no vista desde 2010", señaló el informe. Ese déficit se distribuyó entre distintos sectores económicos, entre ellos petróleo, oleaginosas, minería, industria química, alimentos y bancos.
La posibilidad de que las empresas vuelvan a girar dividendos al exterior constituye una diferencia importante respecto de los años en que existían mayores restricciones cambiarias. Si bien el Gobierno presentó esa flexibilización como una señal destinada a mejorar la confianza de los inversores, el resultado inmediato fue un incremento de la demanda de divisas por parte de compañías que comenzaron a distribuir utilidades acumuladas.
