El banco suizo UBS advirtió que el costo político del ajuste económico aplicado por el gobierno de Milei puede comprometer sus posibilidades de reelección en 2027 si la desaceleración de la inflación no se traduce en una mejora de los ingresos y del empleo. En un informe sobre la Argentina, la entidad financiera reconoció algunos resultados del programa de estabilización, pero señaló que las preocupaciones de los votantes se desplazaron hacia las condiciones de vida, la incertidumbre económica y las dificultades del mercado laboral, factores que pueden condicionar el respaldo electoral a La Libertad Avanza.
El diagnóstico introduce una advertencia sobre los límites políticos de la estrategia oficial: aunque una parte del electorado puede aceptar medidas de austeridad cuando percibe resultados concretos, esa disposición no se mantiene indefinidamente si la recuperación del poder adquisitivo no llega a los hogares. "El costo político de la austeridad aumenta con el tiempo", concluyeron los analistas de UBS.
La inflación no sirve para evaluar al Gobierno
El informe de UBS parte de una evaluación favorable de los principales objetivos que se fijó Milei al asumir la Presidencia, con especial atención a la consolidación fiscal, el endurecimiento de la política monetaria, la estabilización cambiaria y la desregulación de la economía. La entidad considera que esas medidas permitieron alejar a la Argentina del escenario de hiperinflación que había marcado el debate económico durante la campaña electoral de 2023, aunque advierte que ese resultado no garantiza por sí mismo la continuidad del oficialismo en el poder.
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"El presidente Milei alejó a Argentina de la hiperinflación mediante consolidación fiscal, una política monetaria más restrictiva, estabilización del tipo de cambio y desregulación", reseña el documento. Sin embargo, el análisis introduce una diferencia entre los resultados macroeconómicos y la evaluación que los ciudadanos hacen de su situación cotidiana, una distinción que adquiere relevancia a medida que se acerca la próxima elección presidencial.
"El avance de la inflación por sí solo no garantiza un respaldo electoral amplio ni una reelección sencilla. Las preocupaciones se desplazaron hacia el empleo y los ingresos, por lo que la recuperación económica será políticamente decisiva", sostiene el banco suizo.
De acuerdo con el informe de UBS, la estabilización de algunas variables no implica necesariamente una recuperación equivalente de las condiciones materiales de la población. Una reducción de la inflación puede moderar el ritmo al que aumentan los precios, pero no recompone automáticamente los ingresos que perdieron capacidad de compra ni garantiza que los salarios, las jubilaciones y las fuentes de trabajo evolucionen al mismo ritmo que el costo de vida.
Durante los primeros meses de una política de estabilización, la posibilidad de frenar una dinámica inflacionaria descontrolada puede funcionar como un argumento para justificar el costo inmediato de las medidas. Cuando la inflación deja de ocupar el primer lugar entre las preocupaciones sociales, en cambio, la atención se desplaza hacia la posibilidad de sostener los gastos cotidianos, conservar el empleo y recuperar el nivel de vida.
En ese escenario, el oficialismo enfrenta una exigencia que no se resuelve exclusivamente con el cumplimiento de las metas fiscales: demostrar que el programa económico puede producir una mejora perceptible en los ingresos de los hogares. UBS considera que ese resultado será determinante para evaluar las posibilidades de continuidad de las reformas y, por extensión, la fortaleza electoral de Milei.
La advertencia más directa del documento aparece cuando los analistas examinan la disposición de los votantes a tolerar los costos de un programa de ajuste. Según UBS, la sociedad puede aceptar medidas que impliquen sacrificios cuando encuentra señales verificables de que la economía avanza hacia una situación mejor y existe una perspectiva concreta de aumento del bienestar. "Los votantes pueden estar dispuestos a soportar ajustes dolorosos si perciben avances creíbles", señala el informe.
La entidad advierte que esa disposición puede debilitarse cuando los efectos negativos de la política económica se prolongan y los beneficios esperados no aparecen con la misma intensidad. En ese punto, la austeridad deja de ser percibida como un costo transitorio para convertirse en una condición persistente de la vida cotidiana, con consecuencias sobre la evaluación del Gobierno. "El costo político de la austeridad aumenta con el tiempo", concluye UBS.
