Boca Juniors ya conoce el escenario para buscar su lugar en la final de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama. Tras varios días de modificaciones e incertidumbre, la Justicia de Brasil resolvió que la revancha por semifinales será en el estadio Maracaná el martes 20 de octubre, como deseaba el conjunto brasileño.
La vuelta de las semifinales se mantiene en el Maracaná, donde Vasco será local frente al conjunto argentino. El Superior Tribunal de Justicia de Brasil no concedió el pedido del consorcio integrado por Flamengo y Fluminense para suspender la realización del partido en ese estadio, según informaron medios brasileños.
La decisión, publicada este jueves 15 de octubre, sostiene la autorización que Vasco había obtenido previamente en la Justicia de Río de Janeiro. La definición permite que la atención vuelva a la disputa deportiva después de varios días de recursos y fallos que habían puesto en duda el escenario de uno de los partidos decisivos de la Copa Sudamericana.
Qué resolvió la Justicia sobre el uso del Maracaná
Flamengo y Fluminense, responsables de la administración del complejo a través de su consorcio, habían acudido al tribunal en Brasilia después de una resolución favorable a Vasco dictada el martes 13 de octubre.
Según reveló el medio Ge, el presidente del tribunal, Luis Felipe Salomão, consideró que no estaban dadas las condiciones jurídicas para analizar el fondo del conflicto mediante esa vía excepcional. El criterio dejó vigente lo dispuesto por la Justicia de Río de Janeiro.
La distinción es importante: la resolución mantiene el partido en el Maracaná, pero no equivale a una sentencia definitiva sobre todos los aspectos de la disputa. El efecto sobre el calendario, en cambio, es directo y permite sostener la organización de la revancha.
Cómo se originó la disputa entre Vasco y el consorcio de Flamengo y Fluminense
Vasco buscó utilizar el Maracaná porque su estadio habitual, São Januário, no alcanza el aforo mínimo de 30.000 espectadores señalado en la información base para esta instancia del torneo. La necesidad de una sede con mayor capacidad derivó en el conflicto con los administradores del escenario carioca.
La controversia no se limitó al cuidado del césped. En una etapa del proceso también se plantearon cuestiones de seguridad por la coincidencia con un partido de básquet entre Flamengo y Botafogo en el Maracanãzinho, dentro del mismo complejo.
Una medida judicial había frenado la utilización del estadio, pero Vasco logró revertirla. Según la reconstrucción de Ge sobre el fallo del 13 de octubre, el Ministerio Público de Río de Janeiro respaldó la realización del encuentro allí por sus condiciones de seguridad, movilidad, logística e infraestructura.
Por qué el partido de Boca Juniors pudo haberse trasladado a Paraguay
La incertidumbre judicial llegó a comprometer la continuidad del encuentro en Brasil. Antes de la presentación del consorcio ante el Superior Tribunal de Justicia, la Conmebol había advertido a Vasco y a la Confederación Brasileña de Fútbol que un nuevo veto al Maracaná llevaría el partido a Paraguay.
Ese escenario finalmente no será necesario tras la resolución conocida este jueves. El rechazo del pedido de suspensión evita otra modificación cuando faltan pocos días para la revancha y la organización ya se encontraba avanzada. El cambio de país no era un detalle menor: habría obligado a revisar los desplazamientos y la logística de un compromiso que ya tenía entradas comercializadas y un operativo previsto en Río de Janeiro.
