Copa América 2021: Bolsonaro, el nuevo dueño del problema que Argentina desechó

El presidente de Brasil volvió a desafiar a la pandemia y se sube al tren de la Conmebol. Partidos con públicos y facilidades, las razones para el torneo al que Argentina le dijo "no"

01 de junio, 2021 | 05.00

Una frase de Wado de Pedro fue el detonante para un mensaje rápido de la Conmebol vía redes sociales. Se había suspendido la Copa América 2021 en Argentina. El Gobierno ya tenía decidido que así fuera por la situación sanitaria y la Confederación sudamericana solo apuró el trámite. La búsqueda desesperada en medio de una crisis sanitaria en la región quedó para el capricho del mandatario que más transgrede las recomendaciones sanitarias: Jair Bolsonaro. Y lo hizo a pesar de no tener el apoyo político de todo su Gabinete.

En los últimos meses, la Copa América se convirtió en un torneo nómade. El primer adiós fue de Colombia, en medio de una crisis social que, entre otras cosas, tiene represión, muertes y manifestantes desaparecidos. Las imágenes del encuentro entre River y Junior de Barranquilla y los partidos por Copas Libertadores llevados fuera de ese país anticiparon lo que pasó. El pedido de "retraso" por parte del presidente colombiano Iván Duque fue, más que nada, una salida elegante ante una negativa que se conocía por parte de la Conmebol.  Después, asomo Argentina como única sede. Hubo avances y hasta se generó un protocolo muy duro, pero la tensa situación sanitaria en el país hizo que prime el sentido común y el Gobierno Nacional, que se había guardado la última palabra, decidió dar de baja el torneo aunque, rápido de reflejos, la Confederación sudamericana de fútbol lo informó primero. 

El último lunes de mayo, el ministerio de Salud que dirige Carla Vizzotti reveló que el país registró 638 muertes por COVID-19 y más de 28 mil casos. La ocupación de camas en Mendoza, Córdoba y AMBA está por encima del 75%. La saturación del sistema de salud es evidente.  Todas estas ciudades iban a recibir a las delegaciones. Que, si bien es verdad que sería en un estricto protocolo, la llegada de los equipos o la ida a los hoteles podría generar aglomeraciones. "Me preocupaba que las sedes elegidas están en alerta epidemiológica", confirmó Alberto Fernández tras la suspensión. Otro dato, además, era la poca aceptación que tenía el torneo y los constantes pedidos para que no se juegue. Desde organizaciones como el Foro Social del Deporte hasta dirigentes dentro del propio espacio.

Colombia con una grave crisis social y Argentina con una situación complicada con respecto al COVID-19. Solo hay un país en la región que fusiona ambos problemas: Brasil. Con un estallido social que, el último fin de semana, sacó a millones de personas a las calles y con una trágica cifra de casos de muertes por coronavirus que, entre otras cosas, suma dos variantes propias del virus, el gobierno brasileño de Jair Bolsonaro aceptó el ofrecimiento de Conmebol y puso a disposición el territorio. No importaron muertes, casos, movilizaciones o marchas.  El mandatario, como contrapunto, ofertó facilidades: según pudo averiguar El Destape, existe posibilidad de público en las rondas finales.  El presidente de Brasil, entre otras cosas, también se sumó a una conflicto político, ya que el mismo día que aceptó la Copa América, un par de horas después, el jefe de Gabinete, Luiz Eduardo Ramos la puso en duda.

La situación en Brasil es caótica. Es el segundo país, detrás de Estados Unidos, con mayor cantidad de muertes por COVID-19. Y el tercero en cantidad de casos. El último 27 de mayo, por ejemplo, Bolsonaro presentó una acción a la Corte Suprema para pedir que las medidas de gobernadores y alcaldes para "lockdown" o restricciones sean declaradas inconstitucionales. En medio de esta situación, entre las sedes que presentó Brasil están Rio de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Recife, Natal y Porto Alegre.  Sin embargo, ya recibió un par de golpes. El Gobierno de Pernambuco, estado cercano a Lula Da Silva, ya publicó un comunicado y una resolución en la cual no autoriza la realización de la Copa en el Estado. También se plegó Rio Grande Do Sul, es decir, Porto Alegre.   San Pablo y Curitiba también están afuera, por el momento aunque se espera que haya confirmaciones. 

No es la primera vez que Bolsonaro apela al fútbol para tratar de cambiar su suerte. En 2019 buscó hacer crecer su imagen con la misma competencia y vale recordar que Brasil fue el primer país que abrió las canchas para el público -aunque después tuvo que retrotraer- y cada vez que pudo intentó acercarse al presidente de Flamengo en Río de Janeiro. Sin embargo, en las manifestaciones cada vez se ven más hinchas de diferentes clubes que salen a marchar. Resistencia Alvinegra (de Atlético Mineiro), Resistencia Azul Popular (Cruzeiro), Flamengo Antifa (Flamengo) entre otros tantos a nivel nacional son algunas de las "torcidas"que marchan. Cada vez son más.

 

 

 

 

 

 

 

 

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