En un ambiente marcado por la expectativa y un clima fresco con amenaza constante de precipitaciones para la hora del encuentro, Boca Juniors afina los últimos detalles para disputar la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Recoleta. A pesar del colchón del triunfo 3-1 obtenido en el cotejo de ida, el panorama para el cuerpo técnico liderado por Rodolfo "Vasco" Arruabarrena no se presenta del todo sencillo.
La concentración xeneize en suelo paraguayo vive horas decisivas. Luego del almuerzo del plantel, el entrenador tiene programadas charlas e intervenciones individuales con varios futbolistas para constatar de primera mano su estado físico antes de confirmar la alineación titular que saldrá al campo de juego.
Alerta por el estado físico del plantel
Las alarmas se encendieron en la nómina de convocados debido a una concatenación de contratiempos médicos. A las ausencias ya confirmadas de Paredes, Lozano y Pellegrino, se sumó a último momento la baja de Di Lollo. Si bien el defensor viajó con la delegación, la recomendación médica es no arriesgarlo debido a molestias físicas acumuladas.
Ante este escenario, la opción principal que maneja el cuerpo técnico para sustituir a Di Lollo en la zaga central es el ingreso de Figal. Sin embargo, los retoques no se detendrían allí, ya que el DT analiza la rotación en otras líneas estratégicas.
Las dudas en el mediocampo y la recta final
En la mitad de la cancha, la carga de minutos de los habituales titulares fuerza a Arruabarrena a administrar el recambio. Se evalúa detenidamente si la dupla conformada por Ascacíbar y Delgado saldrá desde el inicio o si uno de los dos descansará. En caso de darles respiro, el nombre de Belmonte aparece como alternativa concreta para sumar minutos.
Boca saltará a la cancha sabiendo que la ventaja de dos goles conseguida en Buenos Aires le da margen de maniobra, pero la exigencia física y las inclemencias del tiempo en Asunción impone un desafío de máxima cautela táctica.
