Después de más de un año sin presentarse ante su público porteño, Silvestre y La Naranja volvió a los escenarios de Buenos Aires con dos noches consecutivas agotadas en el Complejo Art Media. El reencuentro tuvo algo de celebración y algo de despedida, entre canciones que ya forman parte de su identidad, cruces inesperados y una sala dispuesta a cantar cada estribillo, el grupo le puso punto final a la etapa de Alter Ego, el disco que marcó su recorrido más reciente.
Cuando la introducción dio paso a “El Instinto”, la banda integrada por Justo Fernández Madero, Francisco Nicholson, Lucas Grasso y Fernando Laprida encontró rápidamente el pulso de una audiencia que no necesitó demasiado para entrar en clima. El show avanzó entre guitarras, melodías envolventes y una energía que fue creciendo a medida que aparecían los temas más reconocidos de su repertorio.
A lo largo de 23 canciones, Silvestre y La Naranja recorrió distintas estaciones de su historia reciente. “Todas Esas Tardes” y “Prisionero Perfecto” convivieron con la intensidad de “Loco Por Vos”, “Levitando Lento” y “Amor Sofá”, mientras que “Intensidad” confirmó la capacidad del grupo para transformar sus canciones en un coro compartido. No se trató solamente de repasar un repertorio: cada tema funcionó como una forma de recuperar el tiempo transcurrido desde su última presentación en la ciudad.
La invitada especial en el segundo show de Silvestre y La Naranja en Buenos Aires
Durante la segunda noche, Blair se sumó a la banda para interpretar “Amores Callejeros”, en un encuentro que aportó un matiz distinto al recorrido y recibió una cálida respuesta del público. La participación fue parte de una serie de cruces con artistas de la escena local que acompañaron estas dos fechas y reforzaron el espíritu colectivo de la celebración.
En la primera velada, El Zar también había subido al escenario para compartir “Amores Callejeros”, mientras que Goyo Degano, cantante de Bandalos Chinos, se unió al grupo para versionar “Trátame Suavemente”. Dos encuentros que ampliaron el universo del concierto y mostraron los vínculos que Silvestre y La Naranja construyó con otros referentes de la música argentina.
Pero detrás de la celebración también se escondía una despedida. A un año y medio del lanzamiento de Alter Ego, el grupo eligió el escenario para cerrar el ciclo de un álbum que acompañó una etapa de crecimiento, presentaciones y expansión internacional. Después de meses de trabajo en el estudio y una gira por distintos países, el regreso a Buenos Aires tuvo el peso simbólico de volver a casa antes de cambiar de rumbo.
Hacia el tramo final, canciones como “Hechizao”, “Nunca Te Calmes” y “Sos Todo Lo Que Está Bien” sostuvieron el clima festivo. La despedida llegó con “Fiebre Atemporal” y “Tu Veneno”, dos temas que empujaron el cierre hacia arriba y dejaron a la sala envuelta en esa mezcla de euforia y nostalgia que suele acompañar los finales importantes.
