Mientras el asfalto porteño dicta su propia ley, la cultura busca sus grietas para seguir floreciendo. En ese marco, el Parador Konex —que ya se consolidó como el faro ineludible del verano en la Ciudad de Buenos Aires— recibirá el próximo sábado 31 de enero a una de las sociedades creativas más orgánicas y queridas de la escena nacional: Kevin Johansen + The Nada y Liniers.
El espectáculo, bautizado como un "concierto dibujado", es mucho más que una sumatoria de talentos. Es una experiencia interdisciplinaria que lleva más de una década recorriendo escenarios del mundo y que hoy, en un contexto donde el encuentro colectivo se vuelve un acto de resistencia, aterriza en el patio de Sarmiento 3131 para celebrar su "Fin de Fiesta".
La dinámica ya es un clásico contemporáneo: mientras Johansen despliega su repertorio —ese mapa sonoro que viaja con ironía y ternura entre el folk, la milonga y el pop latino—, Liniers captura el espíritu de las canciones con pinceladas en tiempo real. Lo que sucede en el papel se proyecta sobre el escenario, creando una narrativa visual que nace y muere en esa misma función, haciendo de cada show una pieza única e irrepetible.
Entradas para Kevin Johansen + The Nada y Liniers: dónde comprarlas
Las entradas ya se encuentran a la venta a través del sitio oficial del Konex (entradas.cckonex.org). Para quienes buscan ganarle la pulseada al cemento y disfrutar de un atardecer distinto, la cita del 31 de enero promete ser ese abrazo necesario entre música y dibujo. Porque, como bien propone el ciclo, el verano porteño también se baila y se comparte.
MÁS INFO
Un refugio en el cemento
El Parador Konex 2026 reafirma con esta fecha su compromiso de ofrecer una alternativa de calidad para quienes pasan la temporada en la Ciudad. En un presente donde el acceso a la cultura enfrenta desafíos constantes, la propuesta de Johansen y Liniers apuesta por la cercanía, la improvisación y, sobre todo, el juego.
Kevin Johansen, acompañado por su banda de siempre, The Nada, continúa demostrando por qué es uno de los artistas más singulares de nuestra música, tendiendo puentes entre generaciones y géneros. Por su parte, Liniers aporta esa mirada lúdica que transforma el concierto en una suerte de fogón visual.
