Emanero: su nuevo disco, su gira y el rol de los invitados en sus shows

El artista dialogó con este medio sobre su nuevo disco lleno de colaboraciones nacionales e internacionales y adelantó cómo será su extensa gira 2026. El tour de Emanero arranca en abril, en su quinto Movistar Arena.

11 de febrero, 2026 | 17.26

Emanero lanzó su disco Todo por un Beso y se prepara para una nueva presentación en el Movistar Arena, seguida por una extensa gira internacional. En diálogo con El Destape, el artista reflexionó sobre este momento de su carrera y reveló cómo vive los shows en vivo y la energía que estos implican.

El intérprete de hits como Sin Vergüenza y Adicto aludió también a un recurso muy utilizado en esta era a la hora de cantar en vivo: el autotune. Emanero dio a conocer cómo funciona en realidad esta técnica alabada por muchos y odiada por otros.

¿Cómo te preparás para este Movistar y para la gira que se viene?

- Bien, con ganas, con trabajo y sobre todo con tranquilidad. Gracias a Dios, este sería el quinto Movistar en menos de dos años. Si cuento los Luna Park, sería el séptimo. Eso me dio la posibilidad de ir entendiendo de a poco, show a show, qué cosas son importantes y cuáles no.

A veces eso va un poco en contra de lo que uno cree como artista. Uno piensa que un show mejora si entrás volando con un cable, con más explosiones o más efectos. Y después, en la práctica, te das cuenta de que no. Cuando vas probando función tras función y, habiendo tenido la posibilidad de hacer tantos shows en tan poco tiempo, pude entender qué mejorar, qué no tocar y qué funciona tal como está.

Muchas veces es lo menos pensado: una palabra en un momento puntual. Eso, personalmente, me relaja mucho más. Yo prefiero ir a un lugar con todo armado y preparado, sabiendo cuáles van a ser los golpes de efecto y cuáles los momentos más tranquilos. Esa experiencia hace que cada nuevo Movistar lo arranque mucho más pulido que el anterior.

Gira de Emanero.

En este caso, además, hay repertorio nuevo, y eso me permite mejorar mucho el show. Incluso me permitió armar el disco Todo por un beso pensando, en algunos casos, en cosas que sentía que le estaban faltando al show y que yo todavía no tenía.

¿Y va a haber invitados?

- Siempre. La idea principal de cada Movistar es que estén todos los invitados de todas las canciones, no solo los de este disco, sino los de todo el repertorio. Obviamente hay compromisos y muchas variables. Este año lo pusimos un jueves justamente para eso: los artistas solemos tener menos compromisos los jueves que los viernes o sábados.

Desde el primer Luna Park tuve una premisa clara para mí y para todo el equipo: el show tiene que funcionar sin invitados. Tenemos que poder hacer un show increíble incluso sin ellos. Si después se suman los invitados de las canciones, eso es mejorar y llevarlo por encima de lo óptimo.

Tuvimos Movistars con muchos invitados y otros con menos, pero esta vez estamos hablando con todos con mucha anticipación y poniéndonos a disposición para que sea una fiesta compartida con cada uno.

¿Y cómo vivís vos el vivo? Con toda la energía que requiere.

- Siempre con nervios. Soy una persona que tiende a ser un poco insegura, sobre todo cuando hay cosas nuevas. No desde un lugar negativo, sino desde lo cauteloso: probar, ver cómo funcionan las cosas.

Los shows los vivo así. Después de la tercera, cuarta o quinta canción, todo eso desaparece y entro en un estado de “acá y ahora”. El tiempo se me pasa volando: de la canción cinco a la última siento que pasan diez o quince minutos. Eso es señal de que la estoy pasando bien, de que lo disfruto y lo hago con naturalidad.

En ese punto ya no tengo tantas cosas programadas, intento fluir más. Pero sí: mucho nervio al principio y después relajación y disfrute.

En relación al vivo: ¿cómo es tu vínculo con el cuidado y el entrenamiento de la voz?

- Todavía no estoy muy bien con eso. No logré hacerme una rutina ni engancharme con el tema. Me cuesta porque lo siento algo abstracto. Me dieron ejercicios, los hice durante meses, pero no noté diferencias claras ni para mejor ni para peor.

Todavía no encontré la manera de conectar con esa parte más técnica de la voz. Por eso no me termino de considerar un cantante profesional. Me gusta hacer canciones y después ir a cantarlas, un poco de caradura. Como productor, sé reconocer cuándo alguien canta bien y cuándo canta porque le gusta cantar. Yo estoy en ese segundo grupo.

Comparo una grabación mía con una de Ángela Torres y ella es perfecta: tiene timbre, control de volumen, manejo técnico total. Yo intento grabar lo mejor posible y trabajar poco en postproducción, pero eso no significa grabar de una sola toma. A veces voy frase por frase hasta lograr lo mejor.

Canciones del disco de Emanero.

Con el tiempo, cuando me hago muy amigo de una canción y la canto mucho en vivo, siento que empiezo a cantarla más relajado y mejor. Las primeras veces, en general, siento que las canto bastante mal. Pero bueno, todavía no me hice amigo de esa parte técnica y no sé si lo voy a lograr, la verdad.

Hoy se habla mucho del autotune, sobre todo en el vivo. ¿Cómo lo ves vos?

- Lo veo súper bien. Conozco las herramientas y sé cómo funcionan porque trabajo con ellas tanto en estudio como en vivo. Estoy muy involucrado en toda la programación del show: desde que la voz entra por el micrófono hasta que sale por los parlantes del Movistar Arena, sé exactamente qué procesos atraviesa.

El autotune no te hace cantar bien si cantás mal; al contrario, muchas veces empeora el resultado. Si se usa como efecto robótico, puede funcionar, pero tiene que gustarle tanto al artista como al público. Si es para corregir, tenés que cantar bien igual, porque si no, el autotune te empuja a notas incorrectas.

Pasó, por ejemplo, con Tiago cuando quiso cantar Crimen: el autotune estaba fuera de escala y terminó sonando mal, pero no era culpa de él. Sin autotune, esa canción la canta perfecto.

Yo soy amigo de todas las herramientas que mejoren el resultado, pero también creo que la gente va a ver un show en vivo justamente para eso: para ver algo vivo. No se puede tener una previa perfecta o una pista totalmente armada como en un disco.