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Mar Marzo presenta Efectos Adversos: “La música me obliga a ser valiente”

Mar Marzo presenta “Efectos Adversos”, un disco íntimo y experimental que transforma el dolor, el crecimiento personal y la vulnerabilidad en canciones.

14 de agosto, 2026 | 15.15

Después de “Pulsión”, su álbum debut de 2023, Mar Marzo vuelve con “Efectos Adversos”, un disco en el que convierte experiencias personales difíciles en canciones y se permite ampliar los límites de su universo sonoro. El álbum reúne 12 canciones, entre ellas “Niebla”, “La Realidad”, “Nana” junto a BB Asul, “Las Horas”, “Una Mañana Más” con Axel Fiks, “Las Flores” junto a Leo García y Guli, “Traición” y “León Verde”.

La artista y compositora argentina comenzó su formación musical desde muy chica y estudió piano en el ESEAM J. P. Esnaola. Su primer álbum, “Pulsión”, la consolidó como una de las nuevas voces vinculadas al jazz, el R&B, el neo-soul y el pop. Ahora, con “Efectos Adversos”, Mar se anima a correrse todavía más de las etiquetas.

Hay baladas, pop, electrónica y hasta una bachata, en un recorrido que nació de un período de fuerte transformación personal. Los primeros adelantos (“La Realidad”, “Traición”, “Tan Mal” y “Las Horas”) fueron mostrando progresivamente ese nuevo universo. “La Realidad”, además, inauguró una etapa visual atravesada por el surrealismo, David Lynch, “Alicia en el País de las Maravillas” y el cómic “Stitches”.

En diálogo con El Destape, Mar Marzo habla sobre el proceso emocional detrás del álbum, el desafío de mostrarse más directa y vulnerable, sus colaboraciones, el rol del piano en su vida y la idea de llevar el universo visual de “Efectos Adversos” a los escenarios.

Mar Marzo lanzó su disco más personal

-¿Qué significa “Efectos Adversos” para vos y por qué elegiste ese nombre para el disco?

-Este disco para mí fue muy especial. Marca un proceso emocional súper transformador y muy intenso que pasé mientras lo componía. Le puse “Efectos Adversos” por la idea de que nada es solamente una cosa: todo lo que te hace bien tiene, en algún punto, algo que implica pasar por dolor. Y la música es mi forma de lidiar con el dolor. Tuve situaciones complicadas mientras lo hacía y me obligaba a sentarme al piano y componer. Fue mi forma de lidiar con muchos procesos. También me di cuenta de que las emociones fuertes son una gran materia prima para hacer canciones.

-¿Sentís que el álbum funciona como una especie de catarsis?

-Absolutamente. Estaba pasando por todo esto y necesitaba hacer canciones al respecto porque, si no, me iba a explotar la cabeza. También necesitaba darle otro significado, ponerlo en un lugar positivo para mí. Estuve emocionalmente muy desbordada mientras lo hacía. Es un disco donde soy muy honesta y cruda con las letras, muy directa. Me gusta escuchar artistas que me transmitan emociones y me gustaría lograr eso yo también. Siento que cuando uno escucha una canción busca identificarse con lo que siente el artista.

-¿Cuándo empezó ese proceso?

-Apenas saqué “Pulsión”, en 2023. Mi vida empezó a explotar mucho. Empezaron a pasar cosas difíciles de procesar para mí, una atrás de la otra. Muchas trompadas de la vida. No soy una persona a la que le gusten los quilombos, me gusta estar tranquila. Entonces siento que crecí mucho en ese período, forjé mucho el carácter y empecé a ser mucho más directa con lo que quiero. Creo que en este disco eso también se ve, porque las letras son más directas. Experimenté con estilos que tenía ganas de experimentar y que en otros momentos no me hubiese animado.

-También hay una búsqueda sonora mucho más amplia que en “Pulsión”.

-Sí. Antes me encerraba mucho en las influencias del jazz, que me encanta y es parte de mi formación. En un momento quería ser cantante de jazz. Pero empecé a escuchar qué quería experimentar y seguí mis deseos. Por eso el disco también es muy volado: de repente hay una bachata, de repente hay otra cosa completamente diferente. Siempre compongo desde el piano y eso me lleva a hacer canciones más baladas o nostálgicas. Para este disco probé juntarme con productores que me plantearan un beat con batería ya puesta, para poder proponer ideas un poco más arriba. Quería experimentar con canciones más uptempo, pero también me encantan las baladas. Intenté equilibrar esas dos cosas: lo que quería hacer y lo que me resulta cómodo hacer.

-¿Cómo fue trabajar con Fermín Ugarte?

-Me re gustó trabajar con Fermín. Es una persona muy sensible, conecta con las canciones y tiene una búsqueda súper alternativa. Siento que tiene mucha libertad cuando hace las cosas. Estuvimos pensando mucho en Oklou, que es una artista francesa de electrónica muy alternativa, y fue una influencia a la hora de trabajar juntos. Fermín tiene algo que me encanta: cuando toca algo, lo transforma. Tiene esa capacidad de trasladar al artista a otro lugar. Fue muy lindo trabajar con él y, de hecho, es el productor con el que más temas hicimos.

-El disco también tiene colaboraciones que parecen muy orgánicas, como las de Axel Fiks y BB Asul.

-Sí. Esta fue la primera vez que hice colaboraciones. Siempre fui muy tímida para animarme a mandar un mensaje y decir: “Che, ¿te sumás a mi canción?”. Con artistas que conozco hace muchos años fue mucho más orgánico. A BB Asul también la conozco desde chicas. A Axel lo conozco hace muchos años. Primero lo tenía como beatmaker y productor, porque subía beats a SoundCloud. Después escuché “Idilio” y pensé: “Este tipo canta bárbaro y compone bárbaro”. Nunca lo había visto escribir y me encantó verlo crear. Lo invité a mi casa con dos milanesas con puré y lo vi componer en dos segundos. Tiene un flujo creativo muy lindo.

-¿Qué sentís ahora que el disco finalmente salió y dejó de ser algo que estaba guardado en tu computadora?

-Primero siento una victoria. Me siento mejor que mientras lo estaba haciendo y siento que todos esos momentos de mierda valieron la pena porque ahora son canciones lindas. Eso también me pasó con “Pulsión”. Encontrar la belleza en situaciones dolorosas hace que valga la pena. Pero también tengo miedo. No sé cómo es parir un humano, pero siento que es como si lo hubiese tenido guardado mucho tiempo en mi computadora, mostrándoselo a alguna amiga, y ahora está en internet y lo puede escuchar todo el mundo. Es una sensación de felicidad y también de estar en pelotas caminando por la calle.

Mar Marzo acaba de lanzar "Efectos Adversos", su segundo álbum de estudio.

-Hay mucha vulnerabilidad en el disco. ¿Te cuesta exponerte?

-Sí, me genera mucho miedo, pero me gusta hacer cosas que me dan miedo porque siento que estoy siendo valiente. La música me obliga a ser valiente. Siempre fui muy miedosa y siento que la música me expone a lugares que me incomodan y me hacen aprender más. Es un win win para mí hacer música.

-¿Qué lugar ocupa el piano en todo esto?

-Siempre fue algo incondicional para mí. Cuando era chica había un teclado en mi casa. Mi mamá canta y hacía jingles para radio, y siempre me fomentó muchísimo la música. Ella me decía que era muy tímida, pero cuando tocaba el piano me ponía más segura. Veía que aparecía otra persona. Después fui al conservatorio y estudié con mucha disciplina. Pero siempre tuve esa sensación de que, aunque mi vida se estuviese yendo a la mierda y todo se estuviese desmoronando, podía agarrarme de una cosa: el piano o la música. Es de las pocas cosas incondicionales que tengo.

-El disco también tiene un universo visual muy marcado. ¿Cómo nació esa idea?

-Quería que el disco no fueran solamente canciones, sino plantear un mundo, un concepto. Soy muy fan de David Lynch y también de “Alicia en el País de las Maravillas”. Me inspiré mucho en un cómic que se llama “Stitches”. Lloro cada vez que lo leo. Es la historia real de la infancia y adolescencia del autor, que se escapaba de sus problemas dibujando. Era fanático de “Alicia en el País de las Maravillas” y en un momento retrata a su psicólogo con cabeza de conejo. Me sentí muy conectada con esa historia de escaparte de los problemas haciendo lo que te gusta. En mi caso, la música. Juan González dirigió los videos y entendió perfecto lo que quería. También propuso muchísimo. Para mí era importante que todo esto tuviera un mundo propio. La estética del proyecto ya había empezado a tomar forma con “La Realidad”, cuyo videoclip incorporó justamente referencias a Lynch, “Alicia en el País de las Maravillas” y “Stitches”.

-¿Y cómo imaginás llevar ese mundo al escenario?

-Quiero respetar ese mundo también en el vivo y llevar lo de los videos al escenario. Estoy pensando bien dónde hacer la fecha en Buenos Aires porque quiero que tenga esa fantasía. Me gustaría que sea un lugar que tenga un piano. También quiero hacer gira. Todos los años voy de gira y me encanta. Soy muy de ir al norte, a Tucumán, San Luis, Jujuy, lugares donde ya tengo amigos. Esta vez me gustaría bajar un poco e ir al sur. Y, por supuesto, hacer una fecha en Buenos Aires.

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