El reconocido cantor de tango Guillermo Fernández volvió a advertir desde sus redes sociales sobre las consecuencias del desarrollo desenfrenado de la Inteligencia Artificial (IA). Tras haber compartido anteriormente una reflexión sobre la música como refugio frente a los avances peligrosos de esas herramientas virtuales, el compositor profundizó su postura al cruzar la actualidad tecnológica con la poética del tango.
Acompañando un video reflexivo, publicado hace unas semanas, Fernández expresó en sus plataformas: "Los altos tecno ceos de las principales empresas de IA están renunciando porque no quieren ser parte del fin de la humanidad. Eladia Blázquez lo explicitaba hace más de 50 años".
Cabe recordar que este sábado, los CEOS de Anthropic y Open AI y el magnate tecnológico Elon Musk coincidieron en "regular el avance" y "moderar el ritmo" de su crecimiento. Se trata de competidores comerciales en la carrera de la IA quienes, por primera vez, alertan públicamente al unísono por las consecuencias de su desregulación.
De Julio Verne a "Sin piel": la profecía tanguera que se adelantó 50 años a la IA
En su video, el intérprete argentino destacó la mirada adelantada de la poetisa y compositora al abordar temas de alienación en pleno siglo XX. "Como siempre, el tango se adelanta al tiempo. Julio Verne fue el visionario de la técnica, Eladia Blázquez, la visionaria de la deshumanización", sostuvo Fernández.
El músico vinculó la pieza Sin piel, publicada en el álbum Eladia Blázquez de 1970, con pensadores y sociólogos contemporáneos: "En 1970, cuando no había inteligencia artificial ni redes sociales, el sociólogo Christopher Lasch advertía que el alma se estaba volviendo un algoritmo de aprobación. En ese mismo año, Eladia ya había escrito 'Sin piel'. Hoy, al perder la contemplación, la verdad no se busca".
Asimismo, contrapuso la inmediatez de las plataformas digitales con el pensamiento complejo, cuestionando las dinámicas de validación virtual: "Leer un libro entero de Nietzsche, ni ahí, pero frases copy paste en Instagram para aparentar intelectualidad filosófica va como piña. Hasta en Lego nos diseñan. Eladia lo canta con una crudeza aterradora".
"Dopados de distracción": el cruce entre el tango de Eladia y la filosofía de Byung-Chul Han
Al repasar las estrofas del tango, Fernández analizó versos como "Es hora de matar los sueños, de inventar coraje para iniciar un largo viaje por un gris paisaje sin amor", relacionándolos con la sobreexposición digital. "Ese gris paisaje es la dopamina virtual que scrolleamos y a la vez publicamos con orgullo mientras nos vacían por dentro. Ya no razonamos, actuamos. Rodeados de datos y dopados de distracción, perdimos humanidad. El pensamiento ya no se forma, se programa", enfatizó.
En referencia a la frase "Hoy aprendí a llorar sin sufrir", citó al filósofo Byung-Chul Han para explicar los mecanismos de control actuales: "El poder ya no reprime, seduce. Pero el pensamiento crítico solo existe cuando hay vulnerabilidad. Al intentar eliminar el dolor con virtualidad, la pulverizamos".
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Respecto al cierre de la composición —"Entender que se puede morir y latir al compás del reloj como una máquina fiel, igual que un robot sin piel"—, el referente tanguero remarcó la importancia del contacto genuino:
- El riesgo de la automatización: "Alguien que late, pero no vive, que se conecta, pero no ama. La piel es el límite".
- La trampa de la hiperconectividad: "Sin piel no hay límite, somos transparentes para el sistema, esclavos de una libertad que nos exige estar siempre felices".
- El tango como trinchera: "Frente a la anestesia, el soma que Huxley adelantó en 1932, el tango propone la introspección, la contradicción y el peso del silencio".
¿Quién fue Eladia Blázquez y por qué su obra sigue vigente frente a la automatización?
Considerada la "Discépolo con falda", Eladia Blázquez revolucionó la lírica ciudadana con una perspectiva poética, existencial y humanista. A lo largo de su carrera legó clásicos de la música popular como Sueño de barrilete, El corazón al sur y Honrar la vida, siendo interpretada por figuras de la talla de Roberto Goyeneche, Osvaldo Pugliese, Susana Rinaldi y Mercedes Sosa.
Para Fernández, el mensaje de la poetisa mantiene una vigencia transformadora frente al avance autómata: "Lo que nos diferencia de la inteligencia artificial es la capacidad humana de rompernos y volver a sentir. Si hay piel, hay esperanza, porque la piel es el traje del alma".
