El cine coreano vuelve a meterse de lleno en el terreno de la ciencia ficción con Hope: El primer impacto, la nueva película de Na Hong-jin, director de The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing. El film combina acción, terror, misterio, humor negro y ciencia ficción a partir de la aparición de una criatura desconocida que transforma un pequeño pueblo surcoreano en un escenario de supervivencia.
La historia transcurre en Hope Harbor, una localidad aislada donde un extraño hallazgo desencadena una serie de acontecimientos violentos. El jefe de policía Bum-seok (Hwang Jung-min) queda al frente de la investigación junto a la oficial Sung-ae, personaje que interpreta Hoyeon. Mientras intentan proteger a los habitantes del pueblo, un grupo de cazadores encabezado por Sung-ki (Zo In-sung), sale a buscar a la criatura.
Pero la situación cambia rápidamente. Los hombres que pretendían encontrar al monstruo descubren que pueden convertirse en sus presas. Lo que inicialmente parece una historia de persecución y supervivencia va revelando una amenaza mucho mayor, vinculada con una dimensión extraterrestre. La película juega precisamente con esa transformación. Na Hong-jin comienza construyendo un relato de misterio y terror para después llevarlo hacia el cine de monstruos, la acción y la ciencia ficción. El resultado es una película que apuesta por las persecuciones, el caos y una puesta en escena de grandes dimensiones.
Por que los actores estadounidenses son aliens en Hope
El reparto está encabezado por algunas de las figuras más reconocidas del cine y la televisión de Corea del Sur. Además, cuenta con las actuaciones de Taylor Russell, Cameron Britton, Alicia Vikander y Michael Fassbender. La presencia de Vikander y Fassbender es uno de los grandes atractivos internacionales del proyecto. La pareja vuelve a compartir una película después de haber trabajado junta en The Light Between Oceans, estrenada en 2016. En Hope, ambos forman parte del componente extraterrestre de la historia, junto con Taylor Russell.
La combinación no es casual: Na Hong-jin utiliza actores occidentales conocidos para introducir una dimensión diferente dentro de una historia construida alrededor de personajes y escenarios coreanos.
