Cada 22 de agosto se celebra el Día Mundial del Folklore, una fecha que pone en primer plano las tradiciones, expresiones y músicas que forman parte de la identidad de los pueblos. En Argentina, lejos de quedar asociado únicamente a generaciones mayores, el género atraviesa una nueva etapa: las plataformas digitales muestran que también logró captar la atención de los oyentes más jóvenes.
Según datos compartidos por Spotify, las reproducciones de folkclore argentino en el país aumentaron más de 31.000% desde 2013. Uno de los datos que más llama la atención aparece al observar quiénes escuchan esta música: durante 2026, el 33% de las reproducciones del género en Argentina corresponde a la Generación Z, un porcentaje que creció frente al 30% registrado durante 2025.
Artistas como Mercedes Sosa, Los Nocheros, Chaqueño Palavecino y Los Manseros Santiagueños continúan formando parte de las escuchas, pero ahora conviven en las plataformas con músicos que incorporan elementos del folclore a otros géneros.
Uno de los casos más llamativos es el de Milo J, cuya presencia conecta directamente a una audiencia joven con este repertorio. El artista aparece en cuatro de las ocho canciones de folklore más escuchadas por la Generación Z en Spotify, tanto a través de sus propios temas como de colaboraciones con figuras como Soledad y Silvio Rodríguez.
Esta combinación ayuda a explicar por qué el género consiguió ampliar su público, las nuevas generaciones no necesariamente llegan al folklore a través de los circuitos tradicionales, sino mediante colaboraciones, playlists, redes sociales y cruces con artistas que ya forman parte de sus hábitos de escucha.
MÁS INFO
Un género que se transforma sin perder sus raíces
El fenómeno también puede verse en la aparición de propuestas que buscan reinterpretar la tradición desde una mirada contemporánea. En ese sentido, iniciativas y encuentros como ¡FAlklore! funcionan como espacios donde distintas generaciones y estilos musicales pueden encontrarse.
El folklore argentino siempre estuvo atravesado por procesos de renovación y por artistas que ampliaron sus límites. Desde figuras fundamentales como Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa hasta las generaciones posteriores, el género fue incorporando nuevas sonoridades sin dejar de lado elementos vinculados con la identidad y las distintas regiones del país.
De hecho, el Estado argentino señala que el concepto de folklore está relacionado con la música, la cultura y la identidad de los pueblos. La fecha del 22 de agosto tiene además una doble importancia: en 1846 William John Thoms utilizó por primera vez el término “folklor”, mientras que en 1960 se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso Internacional de Folclore, presidido por el investigador salteño Augusto Raúl Cortázar.
Por qué el folklore vuelve a conectar con los jóvenes
El crecimiento de las reproducciones puede entenderse a partir de varios factores. Por un lado, el streaming facilita el descubrimiento de artistas y canciones de distintas épocas, permitiendo que un oyente joven llegue a Mercedes Sosa, Los Manseros o Yupanqui sin necesidad de haber crecido escuchándolos en su entorno familiar.
A eso se suman las colaboraciones entre artistas de distintas generaciones. Cuando un músico asociado al trap, al pop o a la escena urbana comparte una canción con un referente del folclore, puede funcionar como una puerta de entrada hacia un repertorio que antes parecía más alejado.
También influye la posibilidad de que los artistas actuales incorporen elementos tradicionales sin reproducir exactamente las fórmulas del pasado. De esta manera, el folklore puede aparecer mezclado con sonidos urbanos, electrónicos, pop o rock y llegar a públicos que quizás no se identifican exclusivamente con el género.
El resultado es una escena en la que tradición y renovación conviven. Los clásicos mantienen vigencia, mientras nuevas voces encuentran maneras diferentes de reinterpretar una música profundamente vinculada con la identidad argentina.
