Los integrantes de Arkadia se conocen desde la adolescencia, compartieron años de escuela, gustos musicales y escenarios, y construyeron un vínculo que hoy funciona como una de las bases de su identidad artística. Después de tres discos y un recorrido que les permitió encontrar su propio lenguaje, el grupo inicia una nueva etapa con El fin de la nostalgia, un álbum que propone mirar hacia adelante sin quedar atrapado en las referencias del pasado.
Con una impronta rockera, guitarras al frente y una búsqueda sonora que incorpora otros elementos sin perder potencia, el material refleja la evolución de una banda que decidió llevar al estudio aquello que considera su mayor fortaleza, la intensidad del vivo.
La producción de Peter Akselrad fue clave para consolidar esa dirección. El vínculo con el productor comenzó durante la presentación del trabajo anterior, cuando la banda descubrió que la energía que desplegaba sobre el escenario todavía no estaba del todo representada en sus grabaciones. Esa experiencia se convirtió en el punto de partida para pensar las nuevas canciones.
El resultado es un disco que no reniega de las influencias, pero busca evitar que se conviertan en una fórmula. Este viernes 16 de octubre, a las 21, Arkadia presentará El fin de la nostalgia en Humboldt, Niceto Club, en la Ciudad de Buenos Aires. La fecha será el primer encuentro en vivo con el álbum completo y un hito para un grupo que prepara el recital como una experiencia que va más allá de reproducir las canciones del estudio.
En diálogo con El Destape, José Luis y Gabriel recorren el proceso creativo del disco, explican por qué creen que el rock necesita dejar de mirar permanentemente hacia atrás y reflexionan sobre la importancia de tocar con amigos en una época atravesada por la tecnología y la inteligencia artificial.
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¿Qué cambió en Arkadia desde los primeros discos hasta El fin de la nostalgia?
José Luis: La posibilidad de escuchar los discos en orden permite entender cómo fue creciendo la banda. Cuando empezás, tenés muchas ganas de hacer música y naturalmente aparecen las influencias de los artistas que te gustan. En el primer disco había mucho de esa búsqueda inicial, de juntarnos y hacer una banda con toda la energía posible.
En el segundo trabajo aparecieron otras inquietudes y, para el tercero, ya había un recorrido que nos permitió consolidar una identidad más propia. Lo que nos interesa ahora es profundizar ese camino y construir un sonido que nos represente cada vez más.
Gabriel: Una de las diferencias de este álbum es que pudimos incorporar lo que sucede con nosotros en vivo. Queríamos que las canciones nacieran con esa energía, que no fuera algo que intentáramos agregar después de grabarlas. Buscamos un sonido que reflejara cómo somos hoy arriba del escenario.
¿En qué momento se dieron cuenta de que necesitaban trasladar esa energía del vivo al estudio?
Gabriel: Fue algo que empezó a tomar forma cuando presentamos el disco anterior en La Tangente. Ese show lo produjimos junto a Peter Akselrad, que después trabajó con nosotros en este álbum. En esa experiencia aparecieron algunas respuestas a las dudas que teníamos sobre cómo llevar una canción del estudio al escenario. Peter nos planteó que había algo especialmente interesante en lo que sucedía cuando tocábamos en vivo, algo que todavía no estaba apareciendo con la misma fuerza en las grabaciones.
Después seguimos tocando esas canciones durante bastante tiempo. Cuando nos sentamos a componer el nuevo material y volvimos a trabajar con él, la idea fue llevar esa potencia directamente a la grabación. Ahí encontramos un eje.
José Luis: También volvimos a reconocer algo fundamental para nosotros, somos una banda de rock. Nos interesa incorporar ingredientes de otros géneros, explorar y probar cosas nuevas, pero nos gusta la potencia, la energía y esa sensación de que una canción puede crecer cuando la tocás en vivo.
El disco conserva una base rockera, pero también aparecen elementos electrónicos y pop. ¿Cómo trabajaron esa combinación?
José Luis: Tiene que ver con preguntarnos qué rock queremos hacer hoy y qué sonido nos representa en este momento. No queríamos reproducir un género como si fuera una pieza de museo: que una guitarra suene necesariamente a los 80 o que una canción tenga que remitir a una banda determinada. Cada uno trae lo que escucha, sus gustos y sus ideas. Lo interesante es ver qué pasa cuando todo eso se encuentra y cómo podemos integrarlo a nuestro universo.
En El fin de la nostalgia hay elementos que vienen de otros lugares, pero están procesados desde nuestra propia identidad. No se trata de tomar un recurso de la música electrónica y ponerlo porque sí, sino de incorporarlo de una manera que tenga sentido dentro de las canciones.
Buscamos que las influencias estén presentes sin que se conviertan en referencias demasiado evidentes. Que alguien pueda escuchar el disco y reconocer que hay muchas cosas que nos gustan, pero que el resultado sea Arkadia.
El título del álbum parece una declaración de principios. ¿Qué significa para ustedes ponerle fin a la nostalgia?
Gabriel: La idea apareció mientras trabajábamos en El fin de la nostalgia, la canción que terminó funcionando como el punto de partida conceptual del disco. Cuando componemos, cada uno trae una idea y después empieza un proceso colectivo, alguien suma algo, otro lo transforma y la canción va pasando por las manos de todos. Cuando terminamos ese tema y empezamos a arreglarlo, nos dimos cuenta de que ya no respondía a ninguna de las referencias que habíamos llevado al estudio.
No sonaba a las bandas que veníamos escuchando ni a esas influencias que solemos tener presentes cuando empezamos a trabajar. De alguna manera, la propia canción se había convertido en nuestra referencia para el resto del álbum. Ahí nos preguntamos qué pasaría si dejábamos de mirar hacia atrás todo el tiempo. Si no necesitábamos buscar un sonido en una banda anterior, ni pensar en cómo volver a reunirnos o en qué momento regresaría tal artista. Empezamos a pensar en esa nostalgia permanente, en la idea de que todo lo bueno ya sucedió y que lo único que podemos hacer es volver a buscarlo.
No significa desconocer lo que vino antes ni dejar de escuchar la música que nos formó. Se trata de que esas referencias no nos condicionen. Queremos hacer algo que tenga que ver con nosotros y con el presente que estamos viviendo.
En los últimos años se habla mucho de un regreso del rock, con bandas nuevas y un público joven. ¿Cómo ven este momento?
José Luis: Nos parece buenísimo. Hay algo de lo que sucedió con el trap que creemos que está empezando a pasar otra vez en el rock: la camaradería entre los artistas. En aquella escena había mucha gente que se conocía, se acompañaba y construía espacios en común. Esa red ayudó a que el movimiento creciera.
Ahora vemos algo parecido entre bandas de rock. Hay músicos que se apoyan, van a los shows de otros artistas y empiezan a generar un circuito. Eso es fundamental para que una escena se desarrolle. También hay una necesidad de compartir. En el hip-hop, por ejemplo, hay muchos artistas solistas, aunque exista una comunidad muy colaborativa. En una banda, en cambio, atravesás todo el proceso con otras personas. Compartís las dudas, los ensayos, los momentos buenos y los malos. El camino se vuelve más llevadero porque no estás solo.
El rock tiene mucho de eso, de juntarse con amigos, tocar, encontrarse y hacer música. Es algo que viene desde sus orígenes y que hoy sigue teniendo muchísimo valor.
El viernes presentan el álbum en Niceto Humboldt. ¿Cómo se están preparando para una fecha tan importante?
Gabriel: Venimos trabajando desde hace un mes y medio. Para nosotros no se trata solamente de ensayar las canciones, sino de pensar el show completo, cuidar los momentos y conseguir que la energía se mantenga durante toda la noche. Le estamos poniendo mucha cabeza, corazón y tiempo. Queremos que sea un recital divertido, potente y que represente todo lo que venimos construyendo.
José Luis: El foco va a estar puesto en El fin de la nostalgia, pero también vamos a recuperar canciones de los discos anteriores. Es un desafío interesante porque tenemos que encontrar la manera de que convivan las distintas etapas de la banda y que el repertorio tenga una continuidad.
Además, habrá invitados y sorpresas. Estamos preparando esta fecha como un hito para nosotros. La presentación de un disco es un momento muy especial porque reúne todo el trabajo que hiciste durante un período y, al mismo tiempo, abre una etapa nueva.
