Las artistas, grandes relegadas de la historia, cobran mayor presencia en la contemporaneidad

24 de noviembre, 2022 | 19.39

Desde el Renacimiento, donde se las considera más bien como musas o se las borra de los anales, la presencia de las artistas mujeres en la historia del arte y los museos es una deuda pendiente en occidente y ha provocado un histórico desequilibrio de género, una brecha que a mediados de los 80 comenzó a cuestionar el colectivo Guerrilla Girls en sus recordadas acciones y que ahora analiza la británica Katy Hessel en su libro, de sugestivo título, "La historia del arte sin hombres".

"The Story of Art Without Men", tal el título original del texto publicado recientemente en Inglaterra, vuelve a centrar la atención sobre la falta de la representación de la mujer en los espacios de legitimación del arte como los museos y las grandes galerías, que continúan el legado de un canon masculino, blanco y occidental.

Un caso ejemplar es el de la escultora francesa Camille Claudel (1864-1943), considerada como musa, cuyo trabajo quedó subordinado al de su coterráneo Auguste Rodin.

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En la larga lista de ausencias, el medio británico The Guardian enumera que la Royal Academy of Art nunca tuvo una exposición individual de una mujer en su espacio principal, o que la National Gallery fundada en 1824 recién celebró su primera gran muestra sobre una artista mujer en 2020 con la dedicada a la italiana Artemisia Gentileschi (1593-1656), entre otras arbitrariedades y ausencias.

Hessel, de 28 años, consagra la obra a las creadoras mujeres a partir del Renacimiento llegando hasta las artistas nacidas en los años 90 en su rescate de figuras relevantes y las "voces emergentes" recientes. Haciéndose eco de esta situación, desde la agencia francesa AFP se preguntan: "¿Cuántas mujeres quedan olvidadas por cada exposición dedicada a la mexicana Frida Kahlo o la francesa Louise Bourgeois?".

"El 87% de las obras albergadas en los 18 grandes museos de Estados Unidos fueron realizadas por hombres, un 85% blancos", dice Hessel, citando un estudio de 2019 de la revista Public Library of Science, al medio.

El Museo del Prado de Madrid tiene 335 obras de mujeres de un total de 35.572, menos del uno por ciento y sólo 84 están exhibidas, si bien en 2020 abordó la cuestión con la exposición sobre la figura de la mujer en el arte, "Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)", curada por Carlos Navarro, que puso en evidencia la "misoginia histórica".

La proporción no mejora en los grandes museos parisinos como el Louvre en el que sólo aparecen 25 mujeres referenciadas en 3.600 pinturas, algo que justificado "por el periodo histórico cubierto desde la Antigüedad hasta 1848", indica AFP.

El museo de Orsay, que dedicó en 2019 una amplia exposición a la pintora impresionista Berthe Morisot, cuenta con 76 obras de mujeres contra 2.311 de autores masculinos.

"Actualmente, todos los museos prestan atención a la paridad, las exposiciones dedicadas a mujeres artistas se multiplican, la Tate (de Londres) consagra su programación anual a mujeres, pero en realidad están ampliamente subrepresentadas en las casas de subastas", cita la agencia francesa a "un observador del mercado y las ferias de arte contemporáneo", que también indica que a pesar de que ganan relevancia las artistas menores a 40 años -según el informe Artprice 2022-, en las subastas de Christie's o Sotheby's el récord continúa siendo masculino, en general.

Como reparación, la Real Academia de Arte de Londres ofrecerá en 2023, por primera vez en su historia, todo su espacio a la pionera de la performance Marina Abramovic.

En un caso aparte es la británica Tate con sus cuatro galerías que en su colección anterior a 1900, el cinco por ciento es de mujeres, pero que se eleva al 20 por ciento para artistas posteriores a esa fecha y escala al 38 por ciento para los nacidos después de 1965.

En años previos la historiadora del arte francesa, Camille Morineau, fundó la asociación "Aware" para recoger información sobre artistas mujeres en el mundo, -una base de la que se nutrió Hessel-, y en 2009 siendo curadora del Centro Pompidou de París durante dos años expuso solo artistas mujeres, atrayendo más de 2 millones de visitantes, lo que confirmó que había "suficientes obras realizadas por mujeres en las reservas del museo para contar toda la historia del arte de los siglos XX y XXI", citan.

Hessel continúa el trabajo de Morineau a su modo -dice AFP- con su podcast "The Great Women Artists" que tiene más de 300.000 suscriptores y casi un centenar de episodios, en el cual entrevista y conversa sobre las grandes artistas del arte contemporáneo.

A su vez, la autora sostiene que así como las artistas occidentales fueron borradas de la historia, las nuevas a descubrir que provienen de otras culturas como la argelina Baya o Georgette Chen de Singapur "nunca han sido realmente parte de nuestra historia".

Con información de Télam

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