La Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por tener dos documentos históricos en su casa de la localidad santacruceña de El Calafate.

El tribunal de apelaciones, sin embargo, modificó la calificación del delito que había dispuesto el juez federal Claudio Bonadio al entender que no se trató de un caso de “encubrimiento” sino de “incumplimiento de deberes de funcionario público”, según informó Télam.

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Es por haber encontrado "una carta autógrafa del general don José De San Martín a su amigo Bernardo O’Higgins, escrita en París durante su exilio, fechada el 26 de diciembre de 1835, doble faz, con acrílico protector, en estuche de madera”, y “un prontuario de Hipólito Yrigoyen, con sus actividades desde el año 1906 al 1910, sin tapa, compuesto de ciento veintidós fojas, junto a un cd en un estuche, con la inscripción prontuario H. Yrigoyen digitalizado”. Dichos elementos fueron hallados el 26 de agosto de 2018 en ocasión de llevarse a cabo el allanamiento de su domicilio.

En la resolución judicial, se explicita que "a la fecha no puede afirmarse con certeza la procedencia de ambos instrumentos" por los cuales se acusa a la senadora.

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Además, se aseguró que "aún cuando -tal como afirma la defensa- Fernández de Kirchner no sospechó ni podía sospechar que los documentos que le fueron obsequiados por el presidente de la Federación de Rusia y por un allegado al fallecido sacerdote tuvieren una procedencia ilegal, se encuentra suficientemente acreditado que tanto la importancia como el valor histórico de las piezas bajo examen eran circunstancias ciertamente conocidas por la imputada: basta para ello con reparar en la trascendencia que le asignó a los obsequios recibidos".

Por eso, se argumentó que "de acuerdo a todo lo dicho, no caben dudas en cuanto a que los documentos históricos examinados, por su naturaleza, forman parte de la historia y, como tales, son considerados por la ley como patrimonio cultural de la sociedad y no deben ser atesorados en secreto para el usufructo personal. De allí que, tras su recepción, era no sólo esperable sino también ineludible que Fernández de Kirchner informara al Archivo General de la Nación su tenencia".

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