Verano 2026 en casa: cuánto cuesta poner una pileta, qué opciones existen y qué detalles no pasar por alto

Instalar una pileta para el verano 2026 puede transformar el patio en un refugio frente al calor, pero requiere evaluar precios, tipos y costos de mantenimiento que van mucho más allá del valor inicial.

01 de enero, 2026 | 10.30

Las temperaturas extremas que se registran durante el verano impulsan a muchas familias a buscar alternativas para refrescarse sin depender de clubes, colonias o escapadas constantes. Frente a ese escenario, la instalación de una pileta en el hogar vuelve a aparecer como una opción cada vez más considerada para transformar el patio en un refugio frente al calor, aunque el costo real suele ir bastante más allá del precio que figura en los catálogos.

Todo lo que tenés que saber sobre las piletas: cuánto cuestan y cómo es su colocación

En el segmento más accesible continúan dominando las tradicionales piletas inflables, de lona y estructurales. Su principal atractivo es que no requieren obra y pueden armarse en pocas horas. Una pileta inflable redonda con anillo superior se consigue desde los $70.000, mientras que los modelos clásicos de lona, como las Pelopincho medianas, rondan los $200.000. Las opciones estructurales rectangulares, de mayor tamaño y estabilidad, llegan a valores cercanos a los $340.000. Pero esos números no contemplan lo necesario para usarlas a diario como el cubrepileta, base protectora, escaleras y bombas de filtrado que suelen sumar al menos $30.000 adicionales, según la calidad elegida.

Las piletas inflables y de lona son una de las opciones más escogidas por los argentinos.

Un escalón más arriba aparecen las piletas de fibra de vidrio y los sistemas prearmados, que buscan combinar durabilidad con una instalación relativamente rápida. En este caso, los valores arrancan cerca de $1.500.000 para los formatos más pequeños y superan los $4.000.000 en los más grandes. Aunque muchas veces incluyen el sistema de filtrado, la cotización inicial no siempre contempla trabajos indispensables como la excavación, el retiro de tierra, la nivelación del terreno o las conexiones eléctricas específicas. Estos puntos pueden elevar considerablemente el presupuesto final y suelen ser los que terminan marcando la diferencia entre la cifra imaginada y la real.

La opción más completa, y también la más costosa, sigue siendo la pileta de material, construida a medida y con la posibilidad de elegir profundidad, revestimientos y accesorios personalizados. Los proyectos parten de los u$s10.000 y pueden alcanzar los u$s20.000 en versiones más equipadas; con un tipo de cambio cercano a los $1.450 en diciembre de 2025, eso se traduce en una inversión que va desde los $14,5 millones hasta casi $29 millones. El formato de ocho por cuatro metros continúa siendo el más solicitado, muchas veces con playa húmeda incluida. A eso se suman detalles como bordes atérmicos, iluminación LED subacuática, climatización y sistemas de control remoto, elementos que encarecen el proyecto pero elevan también la experiencia de uso.

En paralelo, el interés por los jacuzzis inflables creció como alternativa para espacios reducidos o para quienes priorizan el relax antes que el chapuzón. Sus precios parten desde $1.000.000 y pueden superar los $2.500.000 según la capacidad y las funciones. Aunque ocupan menos lugar y requieren menor consumo de agua, no reemplazan una pileta tradicional para quienes buscan nadar o darle uso intensivo durante el verano.

De cara a la temporada 2026, especialistas del sector coinciden en que la clave está en mirar más allá del precio inicial. El mantenimiento diario, la reposición de insumos químicos, el consumo eléctrico del filtrado y la necesidad de sumar elementos de seguridad pueden modificar notablemente el costo anual. También es fundamental analizar el espacio disponible, la orientación solar del terreno y el tipo de uso que se le dará, porque no es lo mismo una pileta para niños pequeños que una preparada para entrenar o recibir visitas con frecuencia.