Papas Hasselback: el truco para que queden perfectas y doradas

Descubrí qué son las papas hasselback, el plato sueco que se hace al horno. Te contamos su origen y la receta fácil para prepararlas.

03 de febrero, 2026 | 15.10

Las Papas Hasselback son un plato de origen sueco que consiste en papas horneadas cortadas en forma de abanico. Su nombre viene del restaurante Hasselbacken, en Estocolmo, donde se popularizaron en la década de 1940. La técnica es simple pero efectiva: se hacen cortes finos y transversales a lo largo de la papa, sin llegar a cortarla por completo, de modo que queda unida por la base. Al hornearse, cada rodajita se abre y se dora por los bordes, quedando crujiente por fuera pero cremosa y tierna por dentro.

Lo mejor es que para hacer esta receta solo necesitás unos pocos ingredientes básicos. Papas, manteca, aceite de oliva y algunas hierbas frescas. El proceso es simple, pero tiene un par de secretos que hacen la diferencia entre unas papas buenas y unas papas memorables.

La elección de la papa: el primer secreto

No sirve cualquier papa. Para las Hasselback, lo ideal es elegir papas chicas y bien redondas. Las variedades como la Spunta o la Kenebec son perfectas porque tienen una textura mantecosa que queda cremosa por dentro al hornearse. Evitá las papas muy grandes o alargadas.

Es fundamental que todas las papas tengan un tamaño similar. Así se cocinan parejo en el horno. Lavalas muy bien con un cepillo bajo el agua para sacar toda la tierra. No las peles. La cáscara ayuda a que mantengan la forma y aporta textura y sabor.

Corte, sabor y horneado

Tomá una papa y apoyala sobre una tabla. A lo largo de la papa, hacé cortes transversales de aproximadamente 2 milímetros de espesor. Lo más importante de todo es no llegar hasta el fondo.

Para no cortar de más, hay un truco infalible. Poné la papa entre los mangos de dos cucharas de madera, una a cada lado. Así, los mangos actúan como tope y el cuchillo no puede cortar la base. Otra opción es usar un palito de brochette de madera. Insertalo a lo largo de la papa, por la parte inferior. Cortá hasta que la hoja del cuchillo toque el palito. Esto garantiza que todos los cortes tengan la misma profundidad y la papa no se parta.

Una vez que tengas todas las papas cortadas, viene el momento de darles sabor. Derretí un buen trozo de manteca y mezclala con aceite de oliva a partes iguales. La manteca aporta sabor y el aceite ayuda a que se doren y no se quemen.

Con una brocha de silicona, pincelá abundantemente esta mezcla sobre cada papa.  Es importante que el líquido entre entre cada una de las rodajitas. Esto hace que se separen lindo al hornear y que cada bocado sea jugoso. Ahora, salpimentá con generosidad. También podés agregar ajo en polvo o pimentón ahumado para un toque extra. Tomá un poco de sal y pimienta e intentá que caiga entre los cortes. 

Se hornean con manteca y hierbas hasta que quedan doradas y abiertas.

Precalentá el horno a 200 grados (temperatura media-alta). Colocá las papas en una fuente para horno, separadas entre sí. Espolvorealas con tomillo fresco (o romero si no tenés). Las hierbas frescas le dan un aroma increíble.

Hornealas durante aproximadamente 45 minutos. Pero no las dejes solas. Cada 15 minutos, sacá la fuente y volvé a pincelarlas con la mezcla de manteca y aceite que queda en el fondo. Esto las mantiene húmedas y ayuda a que se doren de manera uniforme.

Las papas están listas cuando están doradas por fuera y, si las pinchás con un cuchillo, están tiernas por dentro. Servilas de inmediato, con un poco más de pimienta negra recién molida y unas hojitas de tomillo fresco para decorar.