Cada Día del Pastrami invita a poner el foco en una preparación que ganó protagonismo dentro de la gastronomía porteña. El Pastrami, con su proceso artesanal y su perfil especiado, se consolidó como una opción buscada en restaurantes y cafés. Buenos Aires ofrece propuestas que combinan técnica, tradición y sabor.
Hierro bodegón y su pastrón de elaboración propia
Dentro del circuito gastronómico de Palermo, Hierro Bodegón se destaca por una carta que recupera el espíritu clásico del bodegón con un enfoque contemporáneo. Entre sus opciones más reconocidas aparece el sándwich de pastrón de elaboración propia, una preparación contundente que respeta la esencia de esta carne curada.
El pastrón se trabaja íntegramente en el local: primero pasa por una salmuera, luego por un curado y secado controlado y, finalmente, recibe un ahumado suave. El resultado es una carne jugosa, aromática y equilibrada. Se sirve en pan brioche artesanal, acompañado por pepinillos agridulces, mostaza antigua y una porción de papas crocantes. Para completar la experiencia, la casa sugiere maridar el plato con un cóctel aperitivo a base de vermut.
Corte Charcutería y el pastrami de método tradicional
Corte Charcutería propone una mirada integral sobre la carne, con énfasis en la trazabilidad, la técnica y la elaboración artesanal. En este espacio de Belgrano, el Pastrami ocupa un lugar central dentro de una carta que celebra la charcutería de autor.
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Bajo la dirección del maestro charcutero César “Wilson” Sagario, el pastrón se prepara con tapa de asado y brisket de vacuno. La carne se sala y cura durante entre cinco días y una semana, luego se ahúma y se cocina lentamente durante doce horas con un rub de especias propio. Tras un envasado al vacío y una segunda cocción, se obtiene un pastrón braseado, tierno y profundo en sabor. Puede pedirse como parte del desayuno o como plato principal, acompañado con pepino, mostaza y chucrut.
Sole di Parma y el sándwich de pastrami artesanal
En Tigre, Sole di Parma ofrece una propuesta familiar que combina pasticceria, focacceria y sándwiches elaborados a diario. El sándwich de pastrami forma parte de una carta que se apoya en recetas tradicionales y procesos cuidados.
El pan se produce en el local con masa madre y una fermentación de 24 horas, lo que aporta textura y sabor a la focaccia utilizada. El pastrami, también de elaboración propia, se realiza con tapa de asado curada en salmuera especiada durante varios días y luego cocida a baja temperatura. La preparación se completa con relish de pepinos, queso crema y mostaza, logrando un equilibrio entre acidez, untuosidad y especias. La propuesta se integra a un menú que incluye antipasti, pastelería italiana y opciones de cafetería durante todo el día.
Bilbo Café y el hot pastrami de cocción lenta
Bilbo Café incorpora el Pastrami de manera puntual dentro de una carta que prioriza las elaboraciones caseras. El Hot Pastrami se elabora a partir de tapa de asado curada durante siete días en salmuera con salitre, especias y hierbas aromáticas.
Luego de una cocción lenta, la carne alcanza una textura tierna y un perfil equilibrado, con notas ahumadas y un leve dulzor. Se sirve en pan Kalis, en finas láminas, con sweet relish, pickles y queso, acompañado por papas fritas. Esta propuesta se suma a una oferta que incluye café de especialidad, té en hebras, vinos por copa, vermuts y cócteles clásicos.
