Lo que empezó como un análisis mediático sobre un escándalo ajeno terminó convirtiéndose en una situación incómoda en el estudio. Durante la emisión de A la Barbarossa, el programa que conduce Georgina Barbarossa en Telefe, Diego Brancatelli quedó en el centro del debate y no logró disimular su malestar.
La charla giraba en torno a las versiones que involucran a Luciano Castro y Griselda Siciliani, un conflicto que sigue sumando repercusiones y material para la televisión. En ese marco, una frase lanzada al pasar por la conductora quien dijo: “Moraleja, no mandes audios”. Así abrió la puerta a una discusión más amplia sobre infidelidades y exposición pública.
El clima se tensó cuando Mariana Brey aportó una reflexión que resonó fuerte en el estudio: “Lo que hacen los tipos por una calentura. Las mujeres, creo que a la hora de la infidelidad, somos más inteligentes”. El comentario generó reacciones inmediatas y dejó a Brancatelli en una posición incómoda, que intentó sortear con una pregunta medida: “O sea, ¿no es cuestión de moral sino de inteligencia?”.
El incómodo momento de Diego Brancatelli
La conversación escaló con la intervención de Marixa Balli, quien sostuvo: “No creo que la infidelidad sea una cuestión moral. ¿Quién puede decir eso? Para mí es una cuestión de inteligencia”. El momento más tenso llegó cuando Paulo Kablan fue directo y sin rodeos: “Vos callate, que no podés decir nada”. Lejos de confrontar, Brancatelli optó por correrse del eje con una comparación deportiva que dejó en evidencia su estado anímico: “Yo soy el Gato Gaudio en la final de Roland Garros 2004. ¡Qué mal la estoy pasando! Vamos con otro temita. Nadie se muere de eso. Con amor y haciendo las cosas bien, se resuelve”.
