El gigante tecnológico Apple inició una nueva era tras la asunción de John Ternus como director ejecutivo, convirtiéndose en el tercer hombre en ocupar el máximo cargo de la empresa desde 1997. Ternus, un reconocido ingeniero de hardware que lideró el desarrollo de productos como el Apple Watch y la transición a los chips propios de la marca, toma las riendas de la compañía tras anunciarse en abril su sucesión a Tim Cook, quien estuvo 15 años al frente de la firma.
El relevo representa un reto de magnitud. Durante el mandato de Cook desde 2011, las acciones de Apple aumentaron más de un 2.000% y se vendieron más de 3.100 millones de iPhones. Sin embargo, analistas coinciden en que la posición dominante de la empresa dependerá de cómo corrija su rumbo en materia de inteligencia artificial, un campo donde ha mostrado dificultades de adaptación y rezago frente a sus competidores.
La primera aparición pública de Ternus como CEO tendrá lugar el próximo 9 de septiembre en el habitual evento de otoño de la empresa, convocado bajo el lema "Surprise and Shine". En la presentación se prevé el lanzamiento del primer iPhone plegable de Apple y una versión rediseñada de Siri impulsada por inteligencia artificial.
No obstante, desde la consultora de investigación tecnológica IDC, su vicepresidente de Datos y Análisis, Francisco Jerónimo, aclaró a DW que los anuncios inmediatos corresponden a la planificación de la era Cook, por lo que la impronta estratégica de Ternus recién comenzará a visibilizarse en 2027.
"Cada vez está más claro que la IA no es una moda pasajera, no es algo que vaya a desaparecer en los próximos dos o tres años", afirma Jerónimo. "Es algo que marcará el futuro de la mayoría de las empresas tecnológicas y, de hecho, de todas las empresas". En su opinión, la IA podría ser "la tecnología más trascendental" para Apple, ya que podría ayudarla a mantener su posición privilegiada o, por el contrario, plantearle una serie de desafíos abrumadores.
El mayor desafío identificado para la nueva gestión radica en que Apple no controla la infraestructura de IA como solía hacerlo con el hardware y software de sus dispositivos clave. Actualmente, la firma mantiene alianzas e integraciones complejas con terceros: tras un acuerdo en 2024 para integrar ChatGPT, entabló una demanda contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales, mientras que a principios de este año anunció una alianza para emplear los modelos Gemini de Google en sus propios sistemas y en la nueva versión de Siri. Especialistas advierten que esta dependencia implica el riesgo de perder relevancia si competidores como OpenAI o Anthropic irrumpen con hardware propio que revolucione la interacción tecnológica.
Con información de la Agencia Deutsche Welle.
