Seguro te pasó más de una vez: llegás a un bar, aeropuerto o shopping, te conectás al WiFi y, antes de navegar, aparece una pantalla que te pide aceptar términos y condiciones. No es un error ni un virus: se trata de una red WiFi cautiva, un sistema muy extendido para ofrecer conexión pública controlada. Aunque son prácticas y gratuitas, también plantean dudas sobre privacidad y seguridad.
Qué es una red WiFi cautiva
Una red WiFi cautiva es una conexión que bloquea el acceso a internet hasta que el usuario realiza una acción previa. Esa acción puede ser aceptar condiciones, registrarse con un mail, ingresar un número de habitación o incluso mirar una publicidad.
Este tipo de redes se usa para:
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Controlar quién se conecta
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Limitar el uso del ancho de banda
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Mostrar información legal o comercial
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Recopilar datos básicos del usuario
Por eso son habituales en espacios públicos y lugares con mucho tránsito.
Por qué te pide aceptar condiciones antes de navegar
El paso previo no es casual. Al aceptar, el usuario:
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Da su consentimiento para usar la red
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Acepta limitaciones de responsabilidad del proveedor
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En algunos casos, autoriza el uso de datos con fines estadísticos o publicitarios
En otras palabras, la pantalla de bienvenida funciona como un acuerdo legal rápido entre quien ofrece el WiFi y quien lo usa.
Qué tan seguras son estas redes
Acá está el punto clave. Si bien muchas redes cautivas son legítimas, no todas son seguras.
Al ser públicas, presentan riesgos:
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El tráfico puede no estar cifrado
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Otras personas conectadas podrían interceptar datos
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Pueden existir redes falsas que imitan a las reales
Por eso, no es recomendable:
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Ingresar contraseñas importantes
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Usar apps bancarias
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Enviar información sensible
Cómo usar una red WiFi cautiva sin riesgos
Si necesitás conectarte igual, conviene seguir algunas precauciones básicas:
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Verificá que el nombre de la red sea el oficial del lugar
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Evitá operaciones sensibles
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Usá solo sitios con https
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Activá una VPN si tenés disponible
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Desconectate cuando ya no la necesites
Estos hábitos reducen mucho los riesgos.
Prácticas, pero no inocentes
Las redes WiFi cautivas son parte del paisaje urbano digital. Son útiles, rápidas y muchas veces necesarias, pero no están pensadas para un uso intensivo ni seguro al 100%.
En resumen: conectarse no es peligroso en sí, pero saber qué aceptar y qué evitar marca la diferencia. Un poco de atención alcanza para usarlas sin exponerse de más.
