Chau ChatGPT gratis: OpenAI sumará anuncios en 2026

Con una carrera de inversión en infraestructura y costes de operación altísimos, OpenAI parece dispuesta a probar lo que antes evitaba. 

21 de enero, 2026 | 21.30

ChatGPT está a punto de dar un paso clave en su modelo de negocio: OpenAI empezará a probar anuncios dentro de las conversaciones en las próximas semanas, al menos en Estados Unidos y para usuarios adultos con sesión iniciada. Según la empresa, la apuesta no es la publicidad intrusiva clásica, sino un esquema más cercano a la búsqueda patrocinada. Es decir, anuncios que se activen cuando el usuario muestra una intención concreta, como comprar, reservar o comparar.

La publicidad aparecerá debajo de ciertas respuestas cuando haya un producto o servicio patrocinado “relevante”, siempre con un rótulo claro y separado del contenido orgánico del chatbot. También promete controles: desactivar la personalización de anuncios, borrar los datos usados con fines publicitarios y excluir por completo a menores y temas sensibles como salud o política. En los papeles, la idea es cuidar la confianza y evitar confusiones entre recomendación y promoción.

Publicidad, planes pagos y el rol del ChatGPT gratuito

El movimiento marca una frontera comercial muy clara. Los planes pagos —Plus, Pro, Business y Enterprise— seguirán sin anuncios, mientras que la publicidad se concentrará en el plan gratuito y en un nuevo nivel de bajo costo llamado ChatGPT Go. Este último ya fue probado en India y ahora OpenAI busca escalarlo a otros mercados.

Con millones de usuarios activos por semana y una proporción relativamente chica de suscriptores pagos, la publicidad aparece como una vía lógica para monetizar volumen sin obligar a todos a pagar. Es un cambio esperado, pero no por eso menor: por primera vez, la experiencia conversacional se cruza de forma directa con la pauta comercial.

Sin embargo, sumar anuncios en un asistente conversacional no es lo mismo que hacerlo en una red social o en un buscador. El formato de diálogo genera una sensación de cercanía y neutralidad que vuelve más delicada la línea entre contenido informativo y contenido patrocinado. En ese punto, entran en juego las normas sobre native advertising: en Estados Unidos, la Comisión Federal de Comercio viene remarcando que lo pago debe ser claramente identificable y no inducir a error.

La publicidad aparecerá debajo de ciertas respuestas concretas.

Confianza, sesgos y auditoría

Hay además un debate más profundo. Los modelos de lenguaje tienden a acompañar al usuario y a alinearse con sus expectativas para sostener la conversación. Si parte del negocio empieza a depender de convertir “intención” en clics, la presión por optimizar recomendaciones es inevitable. Aunque OpenAI asegure que la publicidad no influirá en las respuestas, la pregunta clave será cómo se audita eso en la práctica. En un producto basado en confianza, ese será el verdadero desafío.