Usar Apple Pay es cómodo y, bien configurado, es bastante seguro. Pero hay una trampa que se volvió muy común: hacerte caer en un engaño para que entregues códigos de verificación o “apruebes” una acción que en realidad permite que un tercero vincule tu tarjeta a su propio dispositivo. A partir de ahí, el problema escala rápido: compras, transferencias y movimientos que vos no hiciste.
Cómo funciona la estafa y cuáles son las señales de peligro
El arranque suele ser por SMS, mail, WhatsApp o llamada: te dicen que hay un “bloqueo”, un “reembolso”, un “premio” o un “cargo sospechoso”. El objetivo es que entres a un link trucho o que les pases el código que te llega por mensaje/app del banco. Con eso, intentan completar el alta de tu tarjeta en otro teléfono.
Señales típicas para desconfiar:
-
Te apuran con “urgente”, “último aviso” o “se bloquea la cuenta”.
-
Te piden códigos, claves, PIN, o que “confirmes” una notificación que vos no iniciaste.
-
Te mandan links raros o te hacen dictar datos “para verificar identidad”.
-
Te muestran comprobantes o capturas como si ya te hubieran pagado (y no es cierto).
Qué hacer para no caer (y qué hacer si ya caíste)
Para prevenir:
-
Nunca compartas códigos de verificación ni apruebes avisos que no iniciaste vos. Apple también advierte que no te va a pedir contraseñas, códigos ni datos de seguridad.
-
Si te llaman “del banco”, cortá y llamá vos al número oficial (no al que te dictan).
-
Revisá tu app del banco y tu Wallet: si aparece algo raro, actuá rápido.
-
Mantené activados Face ID/Touch ID y código de bloqueo. Apple Pay funciona con tokenización y requiere autenticación del dispositivo, pero el punto débil suele ser el engaño al usuario.
Si ya compartiste un código o creés que vincularon tu tarjeta:
- Llamá al banco para bloquear la tarjeta/token y desconocer movimientos.
- Cambiá contraseñas y reforzá la seguridad de tu cuenta.
- Revisá dispositivos y sesiones vinculadas y activá “Buscar” para proteger el iPhone.
En resumen: el riesgo no es “Apple Pay” en sí, sino el cuento del tío digital para que vos mismo habilites el fraude. Con dos o tres hábitos, te ahorrás un dolor de cabeza grande.
